Solo pensamientos, historias por escribir para que luego no las olvide. O solo para sacarlas de la cabeza...

domingo, 27 de diciembre de 2009

Pensarse/me

Los dias navideños no me gustan sobre todo porque me pongo melancólica y nostálgica. Porque me da la pensadera, porque me da mas tristeza, mas mal genio, porque lloro con facilidad, porque me hace mas falta. Por eso me gusta pasar los dias navideños como si no lo fueran aunque a veces es dificil.

No me gusta disculparme por lo que soy. No me gusta dar explicaciones de porque hago una cosa u otra, porque cuando necesito explicarlo siento que necesito que alguien crea en mis palabras y entonces yo pueda creer en ellas. (Eso es como mirarme al espejo y explicarme la existencia todos los dias. Insoportable) Y pues me pasa al revés, no doy explicaciones y ya creo desde antes en lo que hago. Cuando estaba en el colegio y me tocó pensar que estudiar entré en profunda angustia. No tenía ni idea. (Y pesaba sobre mi el ejemplo vocacional de dos hermanos mayores) Ya había desechado gran parte de las profesiones... ni iba a ser abogada ni médica, ni ingeniera porque las matemáticas y yo no la íbamos bien y por esos años odiaba a todos los ingenieros por defecto. Quedaban carreras o muy típicas o terriblemente atipicas. Me fui por Negocios Internacionales que era típica y de moda. Me acuerdo que las vacaciones antes de entrar a la universidad lloré a mares. Me acuerdo que esa semana santa que pasé en Bogota en un festival de teatro tuve pänico de volver a la universidad. Me acuerdo que me aburrían las clases, que odiaba el cálculo, que me iba demasiado bien para ser divertido. (en todo menos en cálculo). Me acuerdo que tenía muchas dudas y que lo único que me entusiasmaba eran mis clases de cerámica, fotografía y pintura. Así que por supuesto no duré mas ahi, y dejando el miedo al lado, y los prejucios de los que quiero, y enfrentando a la familia, me presenté a la Nacional a Artes Plasticas. Estaba tan segura, y tan obsesionada, que no se me pasó por la cabeza presentarme en otro lado. Ni en Bogotá que habia sido mi sueño colegial. (Y como ahora, presenté excusas, razones y motivos, todos para justificar lo que quería hacer) (Menos mal!)

Esta semana le decía a mi hermana que cuando me presenté a artes y le conté a todos, (recuerdo como si fuera ayer), ella me dijo que yo era demasiado inteligente para estudiar artes. Mi hermano me dijo con tristeza y dejo en su voz que ser artista era muy difícil y que el por experiencia no lo recomendaba. Mi papá que tenía toda su fe en mi para manejar el negocio familiar, dejó de hablarme dos semanas y luego me dijo: los artistas se pueden desempeñar haciendo muchas cosas, y esa carrera yo no la pago en esa universidad. (preocupado sobre todo por lo primero, todos sus hijos artistas y pobres) Tan de buenas yo que entro becada y la amenaza de mi papá quedó tapada en lo orgulloso que se sintió después. Mi mamá siempre mantuvo la prudencia y de mi hermanito menor no me acuerdo. Total así iba siendo mi camino por la "rebeldia".

Mi papá (que no tuve la fortuna de compartir con el todos mis logros) cada vez que llegaba de clase me preguntaba que había aprendido, que si ya había tirado piedras y si ya sabía hacer las papabombas. Luego lo pillé por ahi contándole hinchado de orgullo a sus amigos, que yo me había "rebelado" y era de las mejores de la universidad. (exageraciones de padre)

Yo quisiera que los que no entienden lo que hago hoy, lo entiendan. Yo quisiera que aceptaran que ahora no quiero ser artista de salón, galería y concurso. Que aunque respeto mucho y admiro a esos artistas, yo hace tiempo me deje de ver ahí. Que me cansé de tratar de ver un mundo de una manera y de expresarlo y que nadie me escuchara. Que me cansé de esos esfuerzos tan enormes (en la academia donde se sufre menos) por hacer cosas que al final solo me importaban a mi. Pequeñas luchas en reflexiones vanas, íntimas, propias. Que nadie entendía, que nadie iba a comprar esas ideas, o peor aun, nadie las iba a recordar (solo yo con la tristeza de un gran esfuerzo "perdido"), que tendría que ser de una manera, y hacer ciertas cosas, para las que yo desde hace años no sirvo, círculos en los que prefiero estar solo de lejos, y donde seguro yo iba a ser un brillo siempre opacado, por personas que eran mas brillantes hablando, sonriendo y bailando.

Uno siempre sabe donde se está mejor. Solo uno lo sabe. Es como cuando iba a una fiesta de 15, una despues de otra, creyendo que en la siguiente me iba a sentir mejor, o mas bien, menos horrible. Algo asi, que nunca pasó. Uno termina por aceptar que eso no es lo de uno. Y se acaba el problema. (y la epoca)

El entusiasmo se fue yendo por otro lugar. Y aunque hay cosas todavía que me emocionan demasiado, como me dijo alguna vez un amigo, esas emociones y necesidades esteticas que le hacen a uno latir el corazón y estripar el estómago todavía rondan esta cabeza. Encontré en el camino, otra forma de vivirlos.

Lo que no quiero es justificar un oficio. Lo que hago hoy, desde hace mas de dos años, un camino que encontré en la universidad estudiando artes, porque como mi papá me lo dijo, uno como artista puede hacer muchas cosas. Y eso siempre lo supe: ser artista es tener una posicion ventajosa (aunque eso luego de mas problemas en otros sentidos) tan ventajosa que esa carrera o vocación es como el borde para caer al abismo de muchas maneras.

No entiendo porque un abogado que termina administrando una empresa, o un guitarrista que termina produciendo discos frente a un PC, o un ingeniero que termina escribiendo ciencia ficcion, o un cura que termina siendo papá y esposo pueden cambiar de oficio y yo, que lo hago, soy "observada".

Mi mamá decía que iba a tener una hija artista que no pintaba. Y ahora le va tocar decir que tendrá una hija "cineasta" que no hace cine. Y seguirán diciendo que yo hago muchas cosas, seguro se enredarán definiendo el oficio, lo que hago.

Cuando pasen los años, y yo me devuelva a esto que escribo mucha agua habrá corrido y muchas desviaciones se habrán tomado. Lo que quiero decir es que la vida es como un rio, de aguas turbias y claras, calmas y fuertes, dulces hasta saladas. Que yo se que mi papá siempre nos dijo que el sólo podia hacer lo que sabía hacer, y que un vendedor de teléfonos no podia ponerse a vender mangos. Que eso no resultaba. Pero es diferente. Yo por eso no vendo cosas. Mas bien transmito ideas.

Digamos que no dejo de ser artista por lo que hago. A propósito de Joseph Beuys, que el arte puede venir de cualquier parte. Y haciendo cualquier cosa.

Digamos que sigo por el camino de la "rebeldía" será que no me gusta ir por un solo camino, que me gusta que los nuevos caminos me sorprendan. Dirán que me falta carácter, dirán que he perdido el rumbo, dirán muchas cosas. Pero si uno toma un camino deja de ver otro paisaje, pero disfruta el que esta viendo.

Hoy me gusta que mis ideas tengan una construcción colectiva, que puedan ser contadas y que la gente las pueda entender, que mi visión del mundo pueda ser cambiada por un lugar que conocí, y que a veces mi nombre este diluído en medio de lo que se ve en una pantalla y de lo que dicen otras personas. Me gusta ya no tanto hablar de lo que yo pienso y sueño (tengo otras herramientas para eso), sino poder oscuchar lo que otros sueñan y piensan. Me gusta poder ser un medio, como esas membranas celulares que dejan pasar fluidos de un lado a otro. Me gusta no hablar en primera persona, me gusta tener que construir ideas, me gusta poder diseñar mundos y maneras, me gusta que en la televisión y en lo audiovisual, como hace tiempos con el arte, aprendo y conozco muchas cosas, que el conocimiento, pasa por mis manos y ojos y se transforma.

No me gusta tener que explicar una cosa que hago naturalmente con tanta energía. Pero a veces hay que escribirlas o decirlas. Como venga mas fácil y con menos drama.

sábado, 26 de diciembre de 2009

martes, 22 de diciembre de 2009

Hace frío


Son las 1:15am de un 22 de diciembre de un año 2009. Hace frío, y estoy sentada en el piso de madera del tercer piso de mi casa que es un cuarto piso de un edificio en laureles. Mi hermano al lado escucha musica: el trabajo que acaba de terminar. El otro hermano abajo tiene el TV prendido que se oye por las ventanas que se conectan. Mi mamá duerme en la que es mi pieza y mi hermana duerme en la que es la pieza de mi mamá. Pero ellas si estan dormidas, muy dormidas porque cuando fui a buscar mis cosas en medio de la oscuridad ni me sintieron. Y no es precisamente por parecer fantasma. Deberia irme a dormir pero algo me detiene, algo que no es precisamente falta de sueño. Hoy recorrer la ciudad, esperar ver el cielo azul, montarse, bajarse, volverse a montar en cualquier medio de transporte que me lleve en medio del trafico decembrino a cualquier parte, cualquier destino que no es cualquiera porque siempre, y a veces tengo claro. De un lado a otro. Revisé twitter, revise el correo, pienso en lo que debo hacer mañana. No quiero sino descansar. Como estar tirada en la manga, paseando, viendo las nubes, dejando que el sol me caiga. En su defecto quiero dar veltas en la cama, abrir un libro, volverlo a cerrar al mismo tiempo que los ojos que sueñan mas aventuras, que no me dejan descansar de la vida ni de las ganas de vivirla.

Hoy pense lo dificil que es a veces ser adulto y asumir todo lo que uno decide, incluso las no desiciones. Estoy pensando, muchas cosas y nada. Nada porque lo olvido, porque sigo la vida como es debido, porque las lagrimas se han vuelto pesadas y las sonrisas faciles. Porque quiero seguir soñando quiero seguir teniendo los pies y la cabeza en el aire, como un globito de helio. Y vuelvo y digo que no me gusta diciembre y las novenas sin magia y las obligaciones, y el año acabandose, y los remordimientos y las promesas de un nuevo año. De pronto los dias me han vuelto mas amarga a pesar del chocolate y las sonrisas, mas racional a pesar del corazon calientico o tibiecito. De pronto son los dias y mi cabeza que necesitan un descanso de mi y yo de ellas. De pronto es el silencio, de pronto las palabras.

Hace frío, asi el IDEAM haya advertido de la sequia, y me pregunto por el amor, y me pregunto por la vida, y los rios que corren y llevan piedras pero tambien por los salmones que van pa´arriba.

Hay dias, que solo miro al suelo, y cuando miro para arriba, solo hay destellos que me obligan a dejar de mirar. Hay dias, que quiero solo escribir, hay dias, mas dias.

*la foto es el camino para ir al cielo y volar.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Y por ejemplo esto si me gusta: Flashmob Navideño

Como ya les dije no me gusta diciembre. Entonces creo que procuro que sea diferente. Y el Flashmob era una buena excusa. Esa tarde sali mas temprano. En el centro tenía que hacer algunas cosas y llegue al lugar señalado mas temprano. Casualmente sonaba el burrito.

Los flashmob me gustan, asi como me gustan otra cantidad de cosas ñoñas. Y qué. Digo que en vez de ir a fiestas a bailar y a conseguir hombres mientras bailo, voy a flashmob con conocidos y desconocidos. (Que luego uno se va a tomar cerveza y que asi es mejor) "Espontáneos que cantarán en el metro de San Antonio un villancico" Confieso que el Burrito Sabanero no es de mis favoritos. Siempre me pareció muy soso y pegachento, pero la verdad casi todos los villancicos lo son. Con mi voz de tarro presentada en público alguna vez en el coro de la iglesia en primero de primaria, estuve atenta a la cita.

Llegue igual temprano, luego de hacer tiempo y tiempo porque las vueltas en el centro me rindieron y se me acabó la plata mas pronto de lo que pensé. Pero ya había muchos twiteros y otros desconocidos que estaban sospechosos. Y ahí lo supe: Podía ser finalmente el flashmob mas exitoso del año. Es que definitivamente la navidad, aunque sea un poquito, mueve hasta el mas ñoño y hasta el mas antisocial.

Llego @elreticente, @maria_cachafa y de lejos vi la turba iniciar el ritual. Un pito, sombrero, dos pitos, cantar. La verdad me imaginaba un coro angelical, y no una turba enardecida cual barra de futbol cantando el burrito mal cantado, porque faltó lo mas bonito: el tuquituqui. Pero me diverti mucho. (la verdad me sentí como harekrishnas rebeldes) ¡Pero bueno!



@vero_cs es una gran cabecilla de flashmob.

¿Y para cuando es el próximo?

Y algunos asistentes!




martes, 15 de diciembre de 2009

Y yo se porque no me gusta diciembre.

Porque la gente siempre esta o muy triste o muy alegre. Porque la gente debe y tiene la obligación de sentirse de una manera y no normal como siempre, como cada mes del resto de los 11 que tiene cada año.

Porque el tiempo parece acelerarse, y así el tráfico, y el trabajo, y el descanso, y el mundo. Las tareas pendientes. Parece que cada diciembre el mundo se fuera a acabar, como si se acabara el tiempo para vivir, para morir, para reir, para beber, para enloquecerse de la alegría o la tristeza. Por eso no me gusta.

No me gusta tampoco porque cuando se es extremadamente feliz, la realidad y la vida llegan con su dureza y siempre algo pasa: alguien se muere, se accidenta, se enloquece, se enferma, pelea, o si son terriblemente felices esos dias, siempre pasa algo después. Porque claro, la vida es clara, no importa un diciembre lleno de felicidad, la vida siempre arrecia con su inestabilidad, con un terremoto de algún tipo, porque así son los días y los azares, y porque es así. No hay castillo fuerte que lo soporte ni mundo imaginario que lo aguante. La vida siempre ruge en contra de la felicidad absoluta y a mi después de muchos diciembres no tan felices, y no tan tristes, me gusta eso. Ademas las luces son demasiadas, y está bien recordar y poner en la mente de los niños los recuerdos de los paseos a ver alumbrados y sorprenderse con las luces titilando y comer algodón de azucar y tener una globito en la mano que en algun momento se va a volar al cielo. Si todos esos recuerdos son bonitos y dibujan una sonrisa cada vez que los recuerdo. Pero las luces son demasiadas.

Y aun así me gusta el dia de las velitas, de pronto aún no se siente la felicidad completa ni la tristeza completa. Cada luz con el cliche de la esperanza reconforta el corazón que sabe que cada diciembre será siempre una mierda, porque pocos son honestos con lo que sienten. Y si, a pesar de eso, me gusta que cuando la gente esté terriblemente triste se pueda uno sentar a la mesa y llorar o reir, o todo al mismo tiempo y porque no, comer esos buñuelos recién hechos y la natilla gelatinosa y anizada. Pero sobre todo me gusta pasar el diciembre como si fuera un mes normal, y es difícil porque el corazón si se alegra cada vez que se dislumbra la felicidad, pero yo se que esos son momenticos, que no hay que ilusionarse que la vida sigue asi cada año haya un diciembre feliz.


Y me gusta dar regalos por fuera de diciembre, y a veces me gusta irme para el centro donde esta lo locura para untarme un poco de ese desenfreno de consumo de mundo concentrado en obtener felicidad en un mes que se repite igual cada año.

Además creo que la nostalgia es demasiada. Y la gente cree que las penas se van y la alegría llega por si sola.

Por eso no me gusta diciembre #yqué.

*Este es un post pensado desde hace dias. Nada tiene que ver con los dias actuales. :P

domingo, 13 de diciembre de 2009

El Junco, ganador.



Me paré como un resorte. Ahora que veo el video no entiendo los nervios ni la emoción: sólo pasa en ese momento y en ese lugar. No lo esperaba con ganas porque cuando hay muchas ganas sobre todo hay muchas desilusiones, pero claro que lo esperaba.

Cuando hicimos el Junco, se hizo para otro concurso en el que no ganamos. Esta es la revancha.

A mi me gusta cuando realizo alguna producción en medio del asombro. Y al dejarme asombrar espero y también busco historias, personas, o simplemente espero a que la vida pase por el frente. De pronto las historias que a mi me gusta contar son de nada y de todo. De la humanidad en personajes sencillos, cotidianos, comunes y corrientes. Personajes que pueden ser mi abuelo, una tia, una vecina.

Y eso fue lo que pasó con el Junco. Ganamos por estar llenos de asombro y respeto. Gracias al Junco por existir en mi cabeza, en las montañas antioqueñas, en mi corazón y en nuestros casettes.

Y si, supongo que cada cosa que hacemos tiene mas mística de la que creemos, y en El Junco, tiene toda esa mística. El Junco no hubiera sido posible sin la compañía de Juan David Escobar. Mi compañero de viaje, de realizacion, de edicion, de sueños, de días, de amores. Por sus insistencias, fuerzas y disciplinas. El Junco, el documental, no existiria si por esos años no hace tantos, no hubiera conocido a Punto Link, y si Jorge Serna no me hubiera dicho que viajara por primera vez con ellos, pero sobre todo si el no creyera, si no tuviera esa confianza en los talentos, en nosotros. El Junco es el producto de una casa creativa, de unos amigos, de una forma de ver el mundo. De unas fuerzas individuales, muy, pero que se esfuerzan para ser colectivos, y crear juntos. Es producto de creer en una forma de hacer, es el producto de hacer las cosas con paciencia y pasion. Con intuición. Es divertirnos.

Lola, Adela, Julio, Teresa, Carlina, Mono, …. Nos abrieron las puertas, los corazones, las historias. Nos estaban esperando, para que escucharamos y los observaramos con todo el respeto de largas vidas, de vidas sencillas. El Junco sigue sin aparecer en el mapa, como le dije ayer a Nena. Pero el mundo, y sin ir tan lejos, otros antioqueños, ahora conocen un pedacito del Junco.

"El Junco, un pueblo de Colombia" fue el ganador del primer premio en categoría documental aficionado en el Concurso Antioquia para verte mejor 2009-2010

Aquí puede verse completo, y pronto en su versión de 30 minutos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Robot


Un regalo.

El robot en mi mochila. Luego sobre la mesa. Mientras se oía la radio, le di cuerda al robot porque vida quería. Así, 5 vueltas a la llave mágica y el cuerpo de latón del robot se empieza a mover en círculos. Sin saber a donde ir, el robot enloqueció hasta perder de nuevo la energía. Es solo un robot, un robot que tiene vida cuando yo quiero, un robot que todavía tiene las manosrobot alzadas esperando mas cuerda.

Una tarde con un robot.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Abejas por la mañana



Las abejas me estorban cuando en mi gaseosa se posan chupando el dulce del borde del vaso. Pero mientras bajo por la misma calle desde que voy a clase de aleman 3 veces a la semana, calle que no se su nombre pero si que tiene muchas casas, y en una de esas casas un antejardin de flores blanco-amarillas y ahí muchas abejas, mayas, abejas picando de flor en flor.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Por la defensa de la clínica de la Mujer en Medellin

Acabo de acordarme justo antes de escribir esto, que cuando estaba en el colegio en una clase debate, defendi el aborto. Y gané el debate. O sea tuve argumentos mas fuertes que los que decían que el aborto era un pecado y homicidio. No se que tipo de argumentos podia tener en ese entonces pero ahora que lo recuerdo, sonrío por la casualidad.


Desde que se inició la discusión de la clínica de la mujer en Medellin, y antes, desde que en Colombia la interrupcion voluntaria del embarazo es despenalizada en tres justa situaciones, siento en mis adentros que mi posicion esta a favor de las causas que defienden a las mujeres en sus posibilidades de desicion. Por ahi dicen que si los hombres pudieran tener hijos el aborto sería legal desde hace siglos. Y creo que es cierto. Las mujeres hemos estado acompañando la historia de una humanidad conducida por hombres, nombrada por hombres, decidida por hombres. Las mujeres en la historia son contadas, y de los hombres tambien hay lista, claro (porque no se pierde ninguno del protagonismo) pero es mas extensa. Pero resulta que la revolucion femenina no solo hizo que las mujeres hoy a mi alrededor tuvieran mas roles de los que debieran (una critica personal que hago a la aplicacion local de la tal revolucion), sino que tambien les permitió reflexionar sobre si mismas, su cuerpo y su mente. Y creo que esa es la gran herencia de esa revolucion. La afirmacion de que una mujer puede decidir libremente, ojo, libremente y por convicción sobre su cuerpo. Pero es difiícil es una sociedad como en la que yo crecí, donde las gorditas somos las feítas del salón, donde las mamás obligan a sus hijas de 8 años a hundir barriga, donde las modelos hechas en quirófanos y photoshop, no solo están en las vallas publicitarias sino también en la calle al lado de los "patrones". Donde aun, se escucha decir, "San antonio dame un novio". Y recuerdo las clases de seducción a las que por trabajo asistí hace poco, en las que las mujeres son calificadas por los estudiantes machos de uno a diez, siendo la última, la de mejor calidad. Su reflexión, de si en la calle hay mujeres, es porque estan buscando hombres. Y hombres para besar, pichar y bueno, porque no, hasta casarse. Como en un mercado donde los hombres ofrecen poder, y las mujeres sumisión para ese juego donde ellas por supuesto pueden ser conquistadas y llevadas al altar, sin más esfuerzos que sonrisas y palabras tontas. Pues si, es difícil en una sociedad donde todavia se escuchan cosas así.

Y porque las mujeres feministas son tachadas de hippies, extremistas, fanáticas. Es difícil cargar con todos esas etiquetas de una sola vez. Y asumirla frente a la familia donde por ser mujeres no podían siquiera hacer cosas que sus hermanos hombres si. Porque sin lugar a dudas, casi todas las de mi generación, aun después de la revolución femenina, nacimos en hogares machistas, así las mujeres se dedicaran a algo mas que el hogar. Donde los hombres tenían mejor permiso que las mujeres, donde los hombres podian irse de paseo con sus amigos y amigas y las mujeres cada que salian tenian que echarle llave a la virginidad y procurar ser castas y puras a pesar de deseo y las hormonas, y en caso de no procurarlo parecer intentarlo. Pues si, crecimos en colegios y familias que nunca nos educaron sexualmente, y puedo incluso decir que ni a las mujeres y menos a los hombres.

Eran otros tiempos, como dice mi mamá.

Y no es que no me gusten los niños. Los adoro, me encantan todos los bebes, sonrío, les hago morisquetas. Y quiero tener la parejita (un par de bebés, en otros tiempos futuros) ojalá algun dia al lado de un hombre que quiera también tenerla. Creo en la familia porque crecí en una, que como sea, la quiero y es tan importante, mas importante que cualquier cosa. Creo que un hijo hay que tenerlo a conciencia. Creo que eso debe ser una cosa deseada que los azares en estos tiempos modernos, donde muchas cosas las podemos planear, es una cosa que las mujeres podemos evitar. Tambien creo que una mujer no debe someterse a un embarazo para dar una vida que no quiso, y si despues lo quiere pues que lo tenga, o si fue obligada a concebir, o una vida que menoscaba la suya, o un parto de un bebe muerto. Tambien creo que somos muchos humanos en la tierra y asi suene cruel y feo, hay que controlar la natalidad. Creo que al aborto, es una desicion que las mujeres deben tener, como una posibilidad, y que nadie, ni el estado, ni la religion, ni el esposo, las puede obligar a tener o no tener un hijo. Porque muchas veces sucede en ambos casos. Una desicion que debe ser amparada por el estado, asi como el estado debe amparar la salud de la mujer y claro, la de los hombres, niños, y ancianos.

Pero podemos empezar por la salud especifica e integral para las mujeres. Porque a las mujeres a veces no les creen en los centros de salud, porque en algunas partes todavia creen que cuando una niña confiesa no ser virgen, la solucion es la segunda castidad como anticoncepcion, en vez de una planificacion segura. Porque los adolescentes juegan con al vida, las suya y la de un niño que no deberia tener la culpa de nacer cuando no debía. Y no son cosas que pasan, como cosas del azar, porque señores, en esta ciudad y en este país los embarazos adolescentes van más allá del azar, son resultado de mala educación, de ignorancia, un estado irresponsable, de unas niñas que despues de todo eso, dicen, "pues si uno tiene un hijo, no pasa nada".

¡Y cómo no va a pasar!

Pues si, por el show de Punto Link, conocí a quienes están en el proyecto de la clínica de la mujer, a las mujeres que con valentía la defienden, a los jóvenes que con ingenuidad, pero no sin argumentos la apoyan. Y me les uní con todo el corazón, con toda la fuerza palpitando adentro, como hace días no palpitaba por algo.

Y en el concejo de Medellin el pasado 23 de noviembre se dio informaciíon y se defendió la clinica, no porque no la vayan a hacer (porque eso no tiene vuelta atrás), sino porque hay mujeres y poderes que con la religión y la moral, malinforman sobre este lugar que amparará a la mujer cuando sea vulnerable y prevendrá a las mujeres jóvenes para que sean mas fuertes y concientes de su cuerpo.



Todo esto, para este video. Intervenciones defendiendo la clinica de la mujer. Mi primera vez defendiendola, mi primera vez en el Concejo de medellin. Un debate con solo 9 concejales de 21, donde solo una mujer no apoyó la clínica. Menos mal la clínica con todo y el debate y lo que ha sufrido se hará casi igual a como fue ideada originalmente. Pero la Clinica tiene que ser un proyecto de ciudadanía mas que de un gobierno de turno. Solo hay que informarse y entender el objetivo, no irse por ideologías o motivos espirituales. Hay una emergencia de género y de salud en esta ciudad y se refiere a la mujer y sus enfermedades mentales y físicas.

Aniversario

Que porque es importante estar vivo otra vez, otro año, año de mas. Para que contar año tras año, porque los años, porque los días, porque. Poder dormir, dormitar evitar levantarse. Hace un año, hace dos, hace 25 hace 26. Cumplir otro año, 26avo. Y porque no cada 4 años, cada tanto, sin pensar, sin recordar. Pero es bonito pensar que el tiempo pasa, que cada tanto es diferente, que no permanece, noches de estrellas, piscinas de estrellas, cada tanto, cada dia. Feliz cumpleaños, feliz, feliz. Que duermas con los angelitos los de los años.

martes, 24 de noviembre de 2009

Desenfoque



Uno sabe que al final está el foco. Solo que uno no lo ha encontrado. Y de pronto perdido en el anillo del enfoque, buscando la luz, los limites y los bordes a todo le falta claridad. Pero uno siempre sabe que todo, los objetos, están ahí, y que el foco, en algún momento llegará.

Me recomiendan hacerlo suavecito, llegar al foco, con ritmo para que sea divertido. Y para que cuando el foco se encuentre no se note tanto haber estado perdido.

martes, 27 de octubre de 2009

La cocina


La casa estaba oscura. Me gusta a veces cuando estoy sola en esta casa grande, andar con las luces apagadas y seguir sintiendo el vacío al ritmo de mis pasos.

La cocina de mi casa es como el centro de comandos. Ahí llego cada vez, saludo, descargo, tomo algo. Prendo la TV, me siento un rato. A veces paso de derecho, pero solo a veces. La cocina es donde esta el olor a casa, donde Nena hace las delicias, donde Nena nos da todo su amor, nos espera para contarnos los días que ocurren entre los platos y las vueltas. Cuando era chiquita los butacos eran altos y ahi comiamos los cuatro a las 6 de la tarde. Pasé tardes haciendo tortas de chocolate, chupándome los dedos que untaba con la masa mientras era batida, mientras probaba la harina primero con agua, y luego con huevos y luego con la esencia de vainilla, luego chuparse las paletas de la batidora y esperar el olor del horneado.

Luego buscando recetas para el día de la madre en los libros gordos que compramos en el semáforo, traduciendo ingredientes, mirando la despensa a ver que faltaba para la receta.

Y ahora, cuando estoy a oscuras y sola, me gusta bajar a cocina y sentarme a trabajar en la mesa donde todas esas cosas bonitas pasaron, donde me siento acompañada por el chocolate hirviendo y los panes calentándose.

Y aunque la cocina de mi casa tenga mis 26 años, ya este pasada de moda, el mesón este despintado la cocina de mi casa me gusta mucho.

Nunca la habia visto con la luz apagada. Se ve muy bonita.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Aprender otro idioma


Miranda es una bebé de 4 meses. Miranda mira con curiosidad el mundo y a esas personas adultas que le dicen cosas en idiomas no conocidos, caras, gestos y ella en su inocencia sonríe y hace voces inenteligibles. Me pregunto cual será el idioma de los bebés, o la frase típica de tía, qué soñaran. Y pensé mientras mi mamá le hacía pucheros mas tontos que los del mismo bebé para que le diera ese ataque de felicidad inexplicable, cómo será aprender el idioma. (Muchos estudios habrán y aunque la pregunta es retorica...) Después de la retahíla (de mi mamá) Miranda ya estaba entretenida en el sonajero que colgaba al frente suyo (o sea, no puso ni cinco de atención). Probablemente cuando aprenda a decir Mamá, y distinga su nombre entre todas las voces alrededor, le pasará como a mi aprendiendo alemán, que pierde(o) el hilo, y le (me) toca volver a empezar de nuevo.

La diferencia es que ella no tiene otro idioma de referencia.

Aprender un segundo idioma.

Cuando en 4to grado la profesora de Inglés mostraba las cartas con muñecos de palitos patinando, comiendo, corriendo, jugando, leyendo, y yo no podía decir cada verbo con fluidez recuerdo la determinación de aprender el inglés a como de lugar. Y si, cogía el diccionario y buscaba palabras y pasaba horas enteras viendo peliculas en HBO con closecaption (cuando no había canales para Latinoamerica y todavía había parabólica) y un día, como por arte de magia, (eso digo yo hoy que no recuerdo mas) me oí a mi misma hablar conmigo misma en inglés.

Claro, mucha agua faltaba para que corriera debajo del puente, examenes Michigan, clases particulares, libros de cuentos en inglés, niveles avanzados e intensivos en el colegio de cuasimonjas y no bilingue, un año estudiando con materias en inglés (en la brillante carrera de Negocios Internacionales), 3 años de ignorarlo completamente, ver más televisión (que luego no digan que la TV no enseña nada), tener ipod para escuchar bien y poner atención a las canciones a ver que era lo que decían, para hoy finalmente tener un nivel admisible de inglés.

Y claro, yo puedo preguntar en los hoteles con pronunciacion aceptable, ¿Puedo cambiar de habitación? O, ¿Me podría dar una almohada extra? O ¿Me da un descuentico?

Y como el inglés me aburrió, se me ocurrió hablar otro idioma. Primero fue el italiano, pero un profesor del segundo nivel me destrozo el sueño cuando daba clases de 4 horas sin prepararlas. Yo la verdad no tenía tiempo para perderlo con un señor cara de gordo de Jurassic Park.

Y el tiempo pasó. Y apareció el Alemán. Lo malo de Alemania, decía yo, era no saber Alemán. Que dificil. Y llegué y me inscribí en un curso en EAFIT. También tratando de compensar la salida de la universidad y sentirme terriblemente aislada, de no tener una institucion que me respaldara (puro pánico escénico).

Y en las clases me daba dolor de cabeza. Y casi que no descubro la DWTV en mi cable y perdí examenes y pasé cursos que no debí haber pasado y entonces al único profesor que le aprendí un poquito decidí pedirle clases particulares: a ese ritmo de estudiante tonta que quiere pero no quiere aprender, no me iba a rendir.

Llevó dos años aprendiendo Alemán. Y el proceso mas que dificil ha sido lento por la falta de disciplina y además es que el Alemán si es dificil (en serio, no me quiero imaginar los que se ponen en la tarea del ruso, o del japonés). Palabras insospechadas aparecen en cada clase y que decir cuando leo algún texto. Normas para cuando no debe haber normas, normas para lo innormable.

Es que tengo poca paciencia para no saber y ser ignorante. Y por eso me desespero y me rindo, a veces. Otras me obsesiono un poco y a veces mucho.

Lo que quiero decir, es que nada como la lengua madre. Esa que Miranda esta aprendiendo a punta de pucheros, esa donde yo puedo decir facilmente a unos Alemanes que no entienden mi escaso alemán ni mi fluido español, “Es que en esta ciudad, entra la pobreza y la violencia, entre las casas de material, las escaleras y los callejones, en estos barrios hay cosas mas bonitas y gente mas honesta y mas real, que en cualquier lugar del mundo”

No eso, eso no lo puedo decir en Alemán mientras paseo en el metro cable y miro hacia abajo y con tono reflexivo lo diría.

No todavía.

viernes, 9 de octubre de 2009

"Hoy he sonreido mucho. Eso es bueno"

Un exceso de bebés. Por eso los bebés prestados son buenos así. Porque apenas lloran uno los devuelve. Sonrisas sin motivo, los bebés sonríen sin motivo. La vida debe parecer bonita desde esas mínimas alturas, una visión granangular de un mundo aparentemente inocente con gente haciendo bobadas para que los bebés sonrían. Luego caminar mientras el shuffle del Ipod ponía bajo su capricho al azar la banda sonora de un caminar al lado del metro, mientras en el parque una fila de niños en sillas de ruedas sonreían mientras el joven les decía, "Hagan así con las manos como si tuvieran hormiguitas" Una sonrisa otra vez, una sonrisa porque me provocó hacer así con las manos para que las hormiguitas se bajaran y los niños sonrieran. Y luego un mercado zombie calculado. Mas tarde cuando todo parecía terminar al color de la noche, cuando los ojos están con ganas de cerrarse, olvidé algo, y luego volví a olvidar. Me pregunto en que planeta ando. Y aun así, el estaba dentro del bus "estadio" de pronto ya yendo a casa mirando los carros hacia atrás y me miraba con su cara de niño, y sus ojos de niño y le saqué la lengua, lo saludé con la mano, le hice malacara, recordé en la R18 dorada, en la parte de atrás haciendo lo mismo, pero yo era entonces niña, como el niño al que yo adulta le hacía caras sonrientes y enojadas, esperando a que como yo de niña me escondiera, o sonriera. El solo me siguió con la mirada, y yo lo seguí por el rabillo, porque tenía que mirar para el frente y seguro el volvía a su casa, y seguro cuando tenga 25 recordará los viajes en bus con su papá, y el bus para el solo, cuando la noche es oscura y sus luces amarillas dan mas sombras y mas figuras para jugar con la imaginación.

Y como le dije a mi amor, hoy fue un día bonito.

jueves, 1 de octubre de 2009

El piso

Montada en la bici, pedaleando con fuerza mientras las piernas se sienten temblar, casi desfallecer porque soy una floja y no puedo con las lomas, ni colinas, ni nada que sea en sentido contrario a la gravedad, mirando hacia el piso, he visto muchos animales muertos, estripados, como si no pertenecieran a este mundo, un montón de palomas, pájaros y ratas arrolladas y hechas papilla por autos que van por la vía, que ni los notan. Yo se que son animales suburbanos, que hay muchos. No se si es que nunca lo había notado, o solo que en estos días ando con la cabeza muy baja. Debería mirar el cielo y mejor ver las formas de las nubes.

Será una señal? como aquel conductor cristiano que me dijo no ser feliz, o el sermón de párroco y apocalíptico que mi mamá me dió el otro día?

Creo que es solo la vida. Pero quería ponerlo escrito por si algo pasa.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Día de regreso

De que en Aruba todos son muecos, y que no hay dentistas, hasta la pareja de recien casados con los que compartimos vuelo, esa sonrisa de enamorados, esos ojos brillantes, esas discusiones inútiles solucionadas con besitos. Desde mi libro suicida, (Andrés Caicedo con “El cuento de mi vida) hasta lo paraísos rotos y explicaciones breves de como veo el mundo, un silencio de -no te entiendo- y un “En fin” de parte mia porque no se que mas decir. ¿Para que viajar? Imaginé un mundo en el que con estas paranoias de migrantes y extranjeros no pudieramos ni tuvieramos que viajar. Quedarse en un solo lugar. Viajar no sería un objeto de consumo mas, no habría necesidad de moverse. No habría lugares deseo, no habría masas de turistas idiotas por el mundo entero, Venecia no estaría amenzada con su muerte, Machu Pichu existiría por siempre, la estatua de la libertd no tendría el mirador en la llama. Pero me gusta viajar, hacer parte de los idiotas tomando fotos de las mismas cosas y tomar fotos iguales a las mias en internet solo que los personajes cambian, no soy yo con pinta de turista, sino otro turista mas guapo, o mas bajo, o mas gordo o mas feliz, o menos feliz. Postales repetidas de lugares, lugares repetidos, lugares que no recordamos por tomar una foto, y años despues, Aruba es lo mismo que Cuba, el café es el mismo en la Patagonia que en la Conchinchina, y esa foto, con el mismo horizonte de siempre, se pierde en su espacio y tiempo, y no sabemos cuando ocurrió ni en que lugar. Recolectar recuerdos como recolectar cosas, coleccionar como si asi la vida se hiciera mas larga o mas buena. Pero que sería de la vida sin ningún recuerdo, solo un pasar de minutos un viaje tremendo sin piso ni cielo, ni ninguna cuerda que unan lo uno con lo otro. Y siempre me imagino cuando voy detras del volante que el mundo, el mio, enloquece y un accidente ocurre. Mi mamá diría “cancelado, cancelado” pero no puedo evitar imaginar, por ejemplo, cuando paso una calle que me caigo y muero estripada por unas llantas gigantes, o que no veo un semáforo y se siente el cuerpo pesado chocar contra el parabrisas y todo es un desorden apocalíptico de un accidente estúpido, por sólo un descuido, como sucede o puede suceder. Y si no vamos a envejecer, ni a jubilarnos, ni a morir tranquilos mirando la tarde caer, si la vida se va a pasar asi sin recompensa porque ni el cielo esta garantizado, toca vivir con ganas o con desganas los días. Pero con muchas o ninguna. Me pregunto si mostrar la debilidad es una de las mayores debilidades que quiero mostrar pero que no me atrevo. Debería estar haciendo la tarea de alemán, debería pero los libros no están a la mano, las ganas de pensar en otro idioma, de concentrarme mas alla de mis pensamientos sin cadena, sin secuencia. Pienso que he aprendido mucho. Mucho en estos dias en los que ya quiero que la vida se desenvuelva sola, porque asi siempre pasa, por mas que queremos darle la vuelta, son vueltas de desenvuelta. Un zancudo zumba, sigo pensando en la tarea de aleman. Por cierto, hoy era dia de elecciones. No se que es mejor o peor cuando aquí no votamos por pereza y desinformación y votamos por descarte.

No he leído nada de Andrés Caicedo. Pensé que “El cuento de mi vida” lo había perdido entre el viaje, pero sigue con la humedad del mar y la arena de la playa sobre mi mesa de noche. Podría ahora pensar con su voz y querer morir y vivir como el, quisiera ya comerme sus libros enteros. Por lo pronto veo la caratula en mi mesa de noche, pienso en el sentido de mi mundo y es aquí cuando le pongo punto a este escrito. Suficientes divagaciones para un dia de regreso.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Otros días, Aruba

Estar en el paraíso es darse cuenta que este no existe tal cual lo venden en las vallas al lado del camino. Una bicicleta señoritera verde lagartija arubana me lleva por las calles, entre los carros, bajo los 35 grados de un sol intenso que me deja la piel como camaron cruzado con cebra. La señoritera me lleva en la primera parada hasta un hotel abandonado, el hotel seguro, el primero en vender el paraíso, el primero en ofrecer “Su casa en Aruba”, y quien sabe como fue su final, quien sabe por donde se dañó el espejismo de un oasis contruído al lado de la ciudad. La señoritera me lleva luego caminos adentro de la isla, donde la gente al verme pasar, me saluda, me pita, se observa quien sabe si por romper las normas del turista promedio o solo preocupados de una señorita sola en una señoritera al borde de la deshidratación en medio de la isla. Las ganas, me duraron hasta verme sin rumbo y con mucho calor en medio de la nada, cuando decidí devolverme a buscar la paradisiaca isla con el viento en la cara mientras dormía una siesta. No hay infierno suficiente ni paraiso innecesario. Por el camino me tome un jugo de mango, batido con leche y mucho hielo, pasee por las casas, me asome por las puertas y vi a la gente de esta isla. La otra isla que el turista no conoce, porque al norte, en la zona de los “High Rise Hotels” es como un Miami chiquito, los turistas no necesitan nada de la ciudad ni del resto de la isla. No es su culpa, nada como estar en casa pero sin los problemas de siempre.

Tomamos un Jeep en alquiler y el destino era el otro extremo de la isla: Un parque nacional y natural, Arikok. Con el acelerador hundido y mientras la isla votaba intensa y alegremente por otro presidente, vimos cavernas, nidos de tortugas, cangrejos hermitaños, pájaros, lagartijas de todos los verdes, formaciones rocosas, mares furiosos, mares calmados, arubanos descansando y disfrutando de una tarde libre por elecciones. Un bonito día en familia, sonriendo, disfrutanto a mi manera y a las maneras de un camino que siempre es incierto a pesar de los mapas y los planes, siempre se en el camino hay un giro indebido, una sorpresa, una piedra, un nuevo horizonte. Nuevos horizontes pero sobre todo nuevos ojos para mirarlos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Porque no gusto del paraíso - Aruba dia 4



Este no es un texto para sufridos ni víctimas. Sino que estando en el paraíso, en el que los hombres han construído y no el que el “dios” de la biblia prometió, digo no gusto del paraíso.

Y no porque este paraiso no me guste. Solo que no quisiera quedarme viviendo en esta versión.

Es que mientras las olas se mueven, el sol se esconde, y yo no tengo nada que hacer, nada en que pensar, y digo: ¡Qué bueno! Y miro a mi alrededor y veo que todos dirán lo mismo, para eso llegaron desde lejos unos, mas cerca otros, para poder decir “que bueno, esto si es vida”.

Yo creo que estar aquí hace que uno olvide cualquier otra cosa. Que la gente se muere de hambre, que los politicos son unos ladrones, que uno es ciudadano, que uno tiene derechos, que tiene obligaciones. Si uno se quedara aquí, no pagaría ni impuestos, ni trabajaría para ninguna compañía, podría quedarse no en un hotel, sino hasta en medio del desierto, viviendo quien sabe, de dar toures al turista en su propio paraiso construido. Sería una anarquía.(Pero eso no pasaría aquí, y leyendo por segunda vez creo que sería fantástico poderlo hacer...) Asi. Pero no. Aquí llegan turistas todos los años, que como yo, han pagado su vacaciones con trabajo (bueno o parecidos) y hay otros que con su trabajo los atienden en sus vacaciones. Turistas que podrían venir cada año y pasarlo de la misma manera. Que los hacen sentir como en casa. Que sea su casa con palmeras rebeldes al viento, viento cómodamente cálido, mar terriblemente bello. Gastarse una fortuna, para volver al infierno con tal de volver al paraíso un año despues.

Sobre todo este paraíso nos llena la vida de resignación, todo un año de infiernos, toda una vida, solo por tener 8 días de paraísos. Yo no gusto del paraíso porque el paraíso siempre sera el engaño de un mundo perfecto, inmutable, controlado por alguien que no quiere que uno note los cambios para que uno no ponga mas pereque ni se queje demasiado ni se alegre demasiado.

Porque el paraíso es una promesa nunca lograda.

Sobre todo el paraíso es una promesa comercial de una piña colada en coco en la mano, el mar al frente garantizando cero incomodidades como el calor, o el exceso de belleza.

Por eso seguro me gustarán los lugares donde nada de las lógicas de los paraísos funcionan. Y sin embargo tienen mas encanto que cualquier paraíso prometido y ya vivido. Y no es que no quiera mundos bonitos. Si, si los quiero. Quiero esos mundos donde la gente me sonría, y yo pueda sonreírles. Quiero esos mundos donde la gente es orgullosa y me cuenta sus historias. Me gustan los paraisos que no tratan de convencerme que lo son y me cuentan sus secretos vergonzosos y sorprendentes.

Hoy en el paraíso encontre un paraíso bien guardado. Cuando vengan a Aruba vayan al sur, A San Nicolas hasta Baby beach. Donde uno cree todavía hay niños empeloticas caminando por la playa, sonrientes, donde uno cree que en las casas hay ventiladores y mecedoras y señoras sentadas con abanico en mano. (Por alla vuelvo y les cuento mas detalles).

Probablemente soy una condenada al realismo mágico, probablemente siempre que viajo irremediablemente comparo de donde vengo y donde estoy. Y las preguntas que me sugieren siempre son diferentes.Esta vez digo que no gusto del paraíso, porque el paraíso es una condena a la resignación.

Prefiero el purgatorio donde la lucha es constante y supongo siempre se esta un cachito antes del cielo y del infierno.

(Estas son las cosas que pienso al frente del mar, con el horizonte inmutable y las olas como maracas)

martes, 22 de septiembre de 2009

Aruba dia 3


La noche paso con un dolor muy fuerte en mi cabeza a causa de los cocteles extradulces y unos sueños con aviones y cohetes y masacres. Pero me desperté porque era el dia de la excursión por la isla.

Es importante salir de lo ficticio que hacen estos hoteles al lado de la playa: un carro, un mapa. Carretera adentro de la isla. Casas de colores, tiendas y locales con las puertas cerradas portegiendose del calor humedo del ambiente, todo como tirado, detenido, como si uno en un Yaris azul fuera el unico andando en estas tierras de nadie y de cualquiera.

El objetivo, un puente natural al otro lado de la isla. Caminos destapados, calles sin nombre, un mapa sin nomenclaturas, solo indicaciones y sentido de orientación. Llegar al otro lado de la isla es llegar a su lado natural, salvaje, rudo. El algodon de su arene son rocas volcanicas, olas fuertes y picadas. Un ventarrón que no deja tranquilo ni los vestidos ni los cabellos y podría uno salir elevado o caer por el barranco si el viento fuera en contra. Luego unas ruinas, mas viento, mas pelo alborotado, luego de vuelta por la carretera buscando algo de civilización para encontrar algo de comer.

Así llega uno a la ciudad que es Oranjestad, que es como de mentiras, como un reino de pastizaje con diamantes y esmeraldas, y gringos o turistas que como uno, entran y salen de las tiendas de baratijas, usualmente sin nada. O con algún Souvenir de que dice como en Cartagena, "Un amigo que me quiere estuvo en Aruba y me trajo esto" En una camiseta, mochila, etc. Buscar lo local en esta isla es algo difícil. Los locales son escasos, tímidos. El turismo de una isla bien ubicada, cercana a Latinoamercia y deseada por los gringos hacen que el mundo se sienta en casa, pero Aruba esté en otra parte.

Luego buscar un faro, al norte, mas viento, un raspado de mora, que me echo encima porque tomar fotos, hacer video y comer granizado cuando hay un ventarron y tu cara es una bola de pelo, no combina.

La seño del raspado es de Republica Dominicana. Dice que en Aruba el costo de la vida se ha subido mucho. Que el viernes hay elecciones (Lo que explica las banderas y propaganda por toda la isla) y que los arubianos casi no trabajan con el turismo. Lo que me hace preguntar, que harán los arubianos.

Un bonito dia.

Streaming con Colombia. Tener Wifi en Aruba es como estar en la casa de uno, al lado de todos los que uno quiere.

(En el mercado venden Colombiana postobon, chocolisto, galletas saltin noel, galletas festival, leche alpina. Aruba queda lejos de colombia, pero aqui, Colombia es un vecino mas)

lunes, 21 de septiembre de 2009

Aruba, dia 2


La mañana inicia tras una larga noche al sonido del aire acondicionado. Yo no se a quien se le ocurre pensar que los aires acondicionados son cómodos y frescos para dormir. Pues no, sin embargo la noche pasa entre sueños y mas sueños. Al levantarse no queda mas remedio que arreglarse, es decir, bañarse y ponerse el vestido de baño, echarse mucho bloqueador y salir a la playa. Explorar el territorio explorado de anoche pero con la luz del sol.

Salimos mi hermano y yo con toalla de rayas en las manos, hacia las chozitas de la playa. Escogimos no la mejor pero si la que quedaba y esperamos. No saqué el libro, nada. Solo el sol que caia y yo que cerraba los ojos pensando donde diablos tendría yo unas gafas de sol. El sonido del mar como una maraca que no se calla y el sol entre las nubes, ni muy intenso ni muy débil. A mi alrededor otras chozitas con gringos gordos y viejos. Mi mamá llega mas tarde, y, ¿Que hace uno cuando no tiene nada para hacer obligatoriamente mas que estar ahi? Pues estar ahi. Estoy aquí. Bajo el sol, el vientecito. Sobre todo la mañana y la tarde se pasó al sabor de tequila, cerveza, mimosa (champagne con jugo de naranja) y piña colada bien sabrosa. Es decir, he pasado un dia flotando en el enchonche del licor, del sol y del descanso.

El mar es fresquito pero al rato uno se aclimata con el calor. La arena delgadita. El mar clarito. Es que esto aquí es puro “relax”.

No crean que escribo esto con alcohol en mis venas. No. Ya solo queda el dolor de cabeza por el sol y los tragos, tragos que con o sin exceso no me tomaba hace dias ya.

Hablar de politica, hablar de nada, ver a Juanes, escuchar a los colombianos del bar, colombianos que hace años no viven en Colombia pero que tienen otra vision de país, de sus politicas y sus gobernantes. Nuestro vecino de choza un veneco, con un par de niños preciosos, hablando maravillas de Uribe (sin reeleccion) y pestes de Chavez. No se. La vista puede distorsionarse y en efecto pasa cuando estas en este mundo de mentiritas.

El resto? Si, hay que conocer Aruba. Mañana tenemos esa misión.

Pensar en lo cubanos. Pense que ni a ese millon ahi en la plaza les iba a cambiar la vida. Las cosas seguirán iguales. De pronto en sus corazones rebeldes a la revolución haya un pequeño triunfo. De pronto Juanes no vuelva a hacer conciertos politicos, quien sabe. Siempre me pregunto si los esfuerzos que hacen unos y otros y a veces uno, valen la pena. A veces me rindo y pienso que el mundo no cambiará ni se correrá un grado de su eje. Pero por dentro, en mi corazón rebelde espero. Espero. Dicen que ni la esperanza ni el miedo pueden regir nuestras vidas. Yo espero pero sigo mis caminos.

Caminar por la playa. Cae la tarde. La batería de la cámara se acaba. Mi c+amara esta en el hotel. Hoy fue dia de no hacer mas que vivir, recibir el sol, hablar, estar flotando. Hoy ya me voy a dormir.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Aruba, dia 1.


Se sentía dentro del avión que es esa lata de sardinas donde los hombres volamos, como se retraia frenando el impulso, porque ahi al frente estaba la isla, Aruba. Una de las antillas holandesas. Yo de Aruba no se nada. Mas bien poco. Hoy llegamos a un aeropuerto que recibe a los turistas como si estuvieran en casa. En ingles o en español. Por lo cual no tuve que hacer mas esfuerzo que sonreirle al tipo de inmigracion que me miró como bicho raro, como seguro mira a todos los turistas, es decir a casi todo el mundo. Porque Aruba tiene mas poblacion inmigrante que local. Luego conseguir un taxi no fue difícil, pero si lo fue que el taxista nos hablara mas de una palabra. El taxista blanco y seguro ojiclaro si hubiera podido verle los ojos, hablaba para si mismo cuando le preguntamos sobre Aruba. Es decir no dijo nada nuevo que el no supiera y que le interesara repetir. Nos trajo hasta “Casa del mar”. Nuestro “Resort”. Aquí vamos una hora mas adelante. Aquí, en la recepción tampoco nos dijeron nada mas que “bonvini”. Aquí esta su habitación, el botones los acompaña hasta su habitacion en primer piso del bloque de allá, o sea del que está lejos de la piscina chevere y de las olas del mar. A mi no me importa, la verdad. Pregunto por el internet. 35 dólares la semana. Hay que verificar que la computadora si pueda registrarse a lo cual no entiendo y dejo la misión para mañana domingo. Mi afán al llegar es conseguir información de donde estoy. La confusión idiomática y sentirme muy ajena al lugar me dan cierta incomidad. Miro las revistas que ofrecen todos los toures a los que no me interesaría ir con un combo gigante de gringos idiotas. Pero yo creo que aunque no soy de ese pais, y crea que soy diferente, me sumo a los turistas idiotas a los que se les ofrece un micromundo global, como sentirse en casa, no importa de donde vengas, al estilo caribeño. O sea, está el ristorante italiano, la pizzeria de Bob con el gringo pelilargo y camisa hawaiana, cantando merengue y salsa al ritmo de una pista sosa y metalizada, el Dunkin onuts sin el cual nadie sobrevive y el restaurante del hotel donde por fortuna encuentro 3 colombianos que me hacen sentir otra vez, como en casa. Todo al lado de la playa con una arena de algodón y del sonar del mar que nadie calla.

Vamos a comer. Sanduche de Subway. Nada menos local. Nada menos local que estos hoteles que ya en la noche solo veo como grandes masas oscuras entre las luces de sus letreros que algun dia parecerán como Las Vegas, Nevada. Me pregunto que hay de local en una isla llena de gente de otros lados. Supongo que lo local es lo no local. Me rio. Me parece fantástico este mundo de mentiras, este mundo construído en colores pasteles, edificios con aires acondicionados. Es falso y lo se. Es falso cuando uno podría estar ahi en la playa, como en Colombia. Pero ah! No estamos en Colombia sino en Aruba. Así, entonces si la vida aquí es asi, como se ve a primera vista en este complejo hotelero tipo Rodadero (en el que nunca he estado pero supongo es un equivalente) pues la gozaremos tal cual. Al otro lado de la isla dicen los mapas despues de promocionar las joyerias y las tiendas de esmeraldas colombianas y las tiendas de grandes diseñadores, como Mario Hernandez, (Ja!), está el Parque Nacional Arirok donde hay piscinas naturales, cuevas, formaciones rocosas. Lei por ahi tambien unnas bicicletas para alquilar a 25 dolares. Seguro uno de estos dias alquilo una. También un submarino para ver el fondo del mar. Y nada que me guste mas que el fondo del mar. Y se que el submarino es una de esas cosas con turistas estupidos que me gustaria hacer y no perderme. Es como estar en los viajes de 20.000 leguas de viajes submarinos.


Pues si. Aruba o este pedacito al que llegué hoy es una construcción falsa de lo que es el mundo. De la idea de vacaciones caribeñas para gringos (leanse turistas) estúpidos. Y si. Hoy me uno a esa masa irreconocible de extranjeros. Esperemos que mañana, pueda escribir este post online.

Aruba, aquí vamos!

(Una cosa muy bonita, los arboles estan peinados por el viento que no deja de soplar, calidamente, calidamente)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Estas mañanas

Son las 7 y 22 am. Llueve como hace dias no llovía en esta ciudad. Soñaba con cuerpos muertos que tenían que ser recogidos cual premios por mi. Mas otra cantidad de cosas que ahora despierta y que escribo no recuerdo. Hace frio. Antes hacía calor, y ahora hace frío. ¿Porque las cosas no pueden ser cheveres? Leáse chévere, como un clima normal, término templado, ni muy caluroso, ni muy frio. Extremos puros extremos. Como en este país donde nada puede ser término medio. O usted es de derecha o de izquierda, Uribista u oposición, o bueno o malo, feo o bonito, víctima o victimario. A veces me lleno de pesismismo y pienso que este es un país de mierda, una ciudad de tres pesos y un mundo que ya no vale la pena. Todo se hizo mal hace muchos años y por mas que nos esforcemos no vamos a cambiar nada. Pero esos son los momentos pesismistas. Normalmente creo que como no puedo cambiar ningun mundo, puedo hacer cosas pequeñas en mi vida y disfrutarlas. No hay mas remedio que disfrutar el arrunche con el amor una tarde fria. Un chocolate entre dos. Una noche de música, como con Omara o anoche con Maite Hontelé. Una Holandesa que toca música colombiana, tropical, vive en Medellin, baila como latina y me pregunto que hace esa mujer por estas tierras calentanas donde matan en cada esquina. Porque no se habrá quedado en sus tierra de estaciones cotidianas, y se vino a hacer noches bonitas llenas de energía, de sabor y calor. Así funciona el mundo. Asi es. No hay más respuestas. También puedo hacer otras cosas, pequeñas revoluciones adentro de mi, en mi cabeza, en mi corazón, pequeñas rebeldias en mis calles cercanas y a veces en las lejanas. Mi hermana está en el chat. Llueve también al otro lado del mundo. Una cosa curiosa. Desde hace tantos años que se fue y cada vez que me dice que llueve o hace calor yo le respondo que aquí tambien. Como si nunca nos separara todo un oceáno y el clima pudiera ser parecido solo porque hablamos cercanamente por el teléfono o por el chat.

Son las 8 de la mañana. Sigue haciendo frio pero como el clima es algo circunstancial que toca aceptar, no hay mas remedio. Me saldré de estas cobijas, tomaré el baño, desayunaré algo caliente y mi día iniciará. Hoy tengo que hacer llamadas, hacer de cupido, grabación, mas llamadas, darle muchos besos a mi amor, sonreirle al mal tiempo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Concierto con Omara

Pensé que lo que mas mal podia salir cuando inició el concierto fue que Omara no cantara bien.

Hace dos meses vi en el dominical la publicidad del concierto. Yo casi no voy a conciertos. Nunca hago la gestion de comprar las boletas porque no me acuerdo, me da pereza o simplemente no quiero inveritir el dinero en ese asunto. Pero cuando vi la publicidad de Omara Portuondo, no lo dudé, fui un domingo al centro comercial El Tesoro con la tarjeta Intelecto de mi mamá y compre dos boletas en la fila T, puestos 7 y 8 y 9 para ver en vivo a Omara Portuondo.

Pero Omara si cantó bien. Al inicio pensé que no se sabía las letras, que al Cantar “Gracias” s ele estaba olvidando, que el sonido no estaba bueno, que los musicos estaba descompasados, que ojala mejorará. Que Omara estaba viejita que había que entenderla.

Pero mas que entenderla, Omara Portuondo con todos sus años encima, sus canciones y su voz fuerte, no decepciona. A medida que iba cantando, y Juan David iba grabando y tomando fotos al escondido porque en el teatro no dejan por politicas entrar cámaras (y todo el mundo lo hizo a pesar de todo) a Omara se le iba endulzando la voz, la energía, el cuerpo.

Hizo que el teatro entero se parara y bailara, aplaudiera al ritmo de la musica. Cantó de su último album, a veces susurrando en un viaje a sus memorias, otras veces con ese vozarrón entonando la última palabra como si el aire nunca le faltara, como si fuera la primera y ultima vez que cantara.

Mientras cantaba además recordando Buena Vista Social club, mientras cantaba, dos gardenias, Nosotros, Besame mucho, boleros, música popular, la que uno se sabe porque los viejos los han cantado cuando están tristes o alegres, pensaba que los dias hay que vivirlos como los estoy viviendo hoy. He aprendido a disfrutar de lo que hago hoy. Miraba a mi lado, no podía tener mejor compañía, quería estar ahí a cada segundo, como lo hice, con mi amor, sin lugar a dudas. Que era estar como en Cuba, que aunque no estaba tan cerca de Omara, si estaba con quien yo quería estar.

La música hace un bonito efecto en mi. Me transporta dentro de mi. Dentro de mi cabeza, de mi corazón. Mientras sostenía la mano de mi amor, o mientras aplaudía y recordaba que hacía años que no lo hacía al ritmo de la música, de la música que entra al corazón, a la nostalgia.

Llevo pensando desde hace días que no me había dado cuenta que desde hace ya muchos meses estoy haciendo lo que quiero y que hay mucha fuerza en eso. Que vivo los días con ese presente de cada segundo. Que tengo mucha fuerza. Que ni los sueños, ni los planes del futuro, ni las nostalgias del pasado me sacan del hoy, de cada dia, de cada segundo, que hoy, no añoro mas que lo que hago hoy.

Voy por unos dias bonitos, Omara Portuondo me recordó un monton de cosas, me llevó por un viaje de lamentos cantados, de memorias y de sueños. La mano que agarré a cada segundo, me aterriza hoy a los días. Me lleva hasta el cielo y hasta el infierno, pero siempre es mi conexión a la tierra.

Cantar al amor, y a los amores cuando se está enamorado, tener en vivo la energía de la música, estar con el amor a un beso de distancia, a un roce, a una cámara que me mira y que sonrío. Estar enamorado y ser correspondido en un caminar de dias y segundos, no tiene precio.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Cómo funcionan las cosas

(Aclaro que hoy el feeling de la escritura esta bajito, sin embargo tenía unas ganas...)

Recuerdo horas enteras frente a estos libros. El mundo de los niños era el mundo de los grandes explicado a los niños. Hoy cuando Juan David me preguntó "Que es la electricidad" obvié wikipedia, youtube, y subí hasta donde esta la colección de "El mundo de los niños": La enciclopedia de lomos de colores, letra grandes, dibujos, preguntas y sobre todo, muchas respuestas. El tomo favorito era el de los "animales", y el de "Hazlo tu mismo", donde había instrucciones para hacer casas de muñecas, títeres, experimentos, juegos de sombras.

"El mundo de los niños" visto hoy, cuando de niña no tengo sino el alma y la mirada que bajo cuando me sonrojo, es el mundo como quiero explicarlo siempre, las preguntas que de niña a pesar de todo nunca comprendí, que de adolescente probablemente no escuché, y de grande no volví a preguntar. El tomo, de "Cómo funcionan las cosas" le da razón a todo. Ni la Wikipedia, ni Yahoo respuestas logran lo que "El mundo de los niños" lograron cuando tenía 8 años. Ni hoy, cuando volví a abrirlo.

Hoy que no pasamos páginas sino que hacemos scroll, y damos clicks de vínculo en vínculo, que para devolverse hay presionar "atrás"

Nada como volver a pasar las páginas. Oler el olor de libro viejo, cortarse los dedos con el papel filoso. Ir de página en página casi escuchando el pasar de una a otra, escalando preguntas, repasando respuestas, quedándose en los dibujitos de dos y tres colores, sorprendiendose de nuevo (la sorpresa con un libro, no es la misma experimentada en Internet, de eso estoy segura).


Con "El mundo de los niños" aprendí a leer. Aprendí a tener curiosidad por el mundo. Aprendí a investigar, aprendí del mundo, ese lejano y lleno de aventuras que creía sólo tenían los que escribían esos libros, o los niños dibujados en ellos con narices respingadas y figuritas ágiles que hacían de todo, desde volar, hasta hacer un electroimán. Yo puedo decir que estos libros crecieron conmigo. Que los guardamos en casa esperando algún dia las siguientes generaciones jueguen, lean, hagan tareas.

Yo se que Internet hace hoy de todo. Que probablemente reemplace muchas cosas. Sin embargo, a veces recuerdo los libros que están por alla arriba. A veces y otra vez, subo a fisgonear a ver que me encuentro. A veces, encuentro cosas que hubiera sido más facil verla en los libros que buscarla en Internet. Desde hace años, mucha de la información que buscamos ya esta escrita, ya está dicha, ya está contada. Será que nuestra falta de memoria colectiva, la necesidad de volver a escribirnos como quien retiñe un dibujo, los lujosos libros vs el lujoso internet que se hace mas masivo que cada libro impreso, hace que creamos a veces que en internet está todo. No solo a un click hay información. A veces, en la vuelta de la pagina.

Pero yo se que la página esta a veces, mas lejos que el click.

Pura nostalgia.

jueves, 3 de septiembre de 2009

La calle una jungla

Esta mañana me levanté con una sensación horrible. Había tenido un mal sueño, menos mal era un sueño. Pero estuve triste, triste. De todas maneras como siempre hay que hacer los días y llevarlos con sus locuras me levanté con todas las mejores intenciones. Al medio día después de un muy buen almuerzo fui a reclamar besitos y abrazos donde mi amor, aprovechando vueltas en el centro de esta ciudad que tenía que hacer. El día iba mejorando. Sonrisas, muchas sonrisas. La tristeza se iba yendo suavecito.

Luego al banco, entregar unos papeles, luego otra vez, sacar plata. Luego una llamada muy insistente, el amor preocupado: Que en una agencia de la cooperativa Confiar (donde yo estaba) había una situación de rehenes. Me reí a carcajadas por la preocupación, por la suerte de no estar ahí, averigüé con el vigilante la situación y me dio pesar que eso le estuviera pasando a Confiar que es un lugar que aprecio no solo profesionalmente sino filosoficamente. Dije, demonios, esta ciudad esta muy demente. Seguí mis rutas en el centro, di mas vueltas que siempre, de un lado a otro, compré unas cartulinas, me encarté hasta ir a comprar los casettes. Ahí abrí la mochila, el bolsillo de afuera para sacar la plata. Recibí los casettes, guarde de nuevo la plata, cerré un cierre, dos cierres, y sali corriendo porque esta calle estaba muy peligrosa, pensando que el afán me iba dejar llegar completa a casa. En una mano las cartulinas estorbando, en la otra la rapidez de mi caminar. En mi espalda mi mochila.

Lo que hago en el centro siempre es andar rápido. Y si me descuido, o me pongo a pensar, estoy pilas, me hago en un ladito, donde la espalada este protegida. No dejo la mochila descuidada. No recuerdo haber parado, ni en un semáforo. Recuerdo como siempre que camino en el centro que mi cabeza esta llena de pensamientos y que dije "que encarte estos cartones, como que no me dejan ver pa los lados".

Ojo, me he vuelto como intuitiva. Ultimamente digo: Pilas con tal. Se me olvida, y pasa. Así botamos la percha, así casi pierdo el celular, y así, hoy, que no estuve pilas, me robaron la camara Lumix, que escasamente un año tenía. Con la que he tomado muchas gigas de fotos y muchas de videos.

Al llegar al metro: voltear la mochila, ver el bolsillo, abrir el cierre. Solo que esta vez estaba abierto. Y lo supe como quien lo ha sabido siempre. ¡La cámara!. Llamé incluso a Juan por si de pronto no era sino un empelicule. Pero los hechos eran claros. Mochila abierta en la ciudad de Medellín es sinónimo de robo, raquetiada, ratiada. ¡Y no se toman la molestia de volver a cerrar!.

Pues si, ya lloré, ya patalié mentalmente, ya les conté a los mas cercanos. Ya pensé que esta ciudad es una mierda y yo soy una boba. Que es la primera vez que me pasa, que por qué me descuidé, que donde pasó, que casi nunca guardo la cámara ahí, que en los casettes me pillaron, que puto país que ser robado o asaltado tiene las mismas posiblidades que caerse o morir atropellado. Es el riesgo que corremos cada día al salir. Y andar por nuestra ciudad como si fuera nuestra casa.

Que no quiero estar empeliculada. Que como dijo Juan, muy distraída, y yo digo, si, como cualquiera. Que no pasó nada mas grave.

Y luego uno piensa. Ahí tirada con mi mochila abierta, sacando cada cosa a ver que faltaba y si de pronto la cámara estaba ahí como por arte de magia, en denunciarlo ahí en la Parque Berrio, donde hay una carpa de zona segura. Y pensé en la imagen que uno siempre tiene del parque: un rio de gente donde los mas profesionales ladrones hacen magia sacando cosas de los bolsillos. La ciudad es un caos, sería poner otro denuncio, solo un esfuerzo ciudadano nunca escuchado y en vano ante la inoperancia de la seguridad de un estado que lleva decenas de años de injusticia social, pobreza, falta de oportunidades y soluciona todo con carpas de zonas seguras, donde un policia se aburre terriblemente y ven ciudadanos asustados en su propia casa.

Precisamente pensaba ayer mientras veía el Linea Tierra sobre el tema de tecnologías en la seguridad. Cuantas denuncias se reciben de robos? Y eso que le importa al estado? Cuando este esta robándose millones de nuestro dinero, repartiendo la tierra a diestra y siniestra a privados?

Me pregunté si hacer una denuncia en esta ciudad es un esfuerzo ciudadano (la espera, las preguntas tontas de los policias, un papel guardado en un archivador) vale la pena. Y llego a la conclusión de que es inútil. Ojala el man que la robó la lleve a una compraventa y alguien que la necesite la compre. Igual la robaron para gastarlo en vicio, saldar una deuda, gastárselo en parrandas.

Reemplazarla? Que rabia. Digo incluso con ofensa que no la necesito. Que ahí tengo mis otras cámaras, las que no saco para que no se las roben.

Y lo otro que me da ofensa, es los reproches de algunos que siempre me han dicho que ande con cuidado, que si ve, que me lo advirtieron (claro que ya casi no tengo de esos personajes en mi vida). Pero entonces mi pregunta es, si debemos vivir sin usar las cosas, sin vivir los días, sin conocer esta ciudad que es una jungla en la que sobrevive el mas vivo.

Lo ultimo es que no pasó nada. Este es el mínimo riesgo de vivir aqui. Como diría mi mamá, quien sabe que pasará después. Todo tiene una razón y un porque. Ya veremos cual.

domingo, 30 de agosto de 2009

Mis adentros

La anatomía es una ciencia gracias a la que hoy luchamos contra las gripas mortales y las epidemias globales. Conocer el cuerpo era tan importante como conocer el mundo. Así los niños cuando van creciendo investigan su cuerpo y cuando dejan de ser niños, experimentan con el haciendo y deshaciendo a su paso.

Nunca me he quebrado ni un dedo. (Y no es que uno diga nunca pa´que tome pa´que lleve). Así la primera radiografía fue por un lumbago que me alejó del deporte en el colegio. Luego para una beca a la que apliqué para el Japón y a la que por supuesto menos mal no pasé, me hice una radiografía de pulmones.

Los años pasan y no pasan en vano. Yo no soy vieja, pero siempre he tenido la teoría de que nuestras generaciones vivirán menos. Nos dará cáncer o infarto mas temprano. Así, comparada con mi mamá, yo tengo algunos de sus males, los de ella, porque los años no pasan en vano, los míos, porque la modernidad no deja cuerpo sano a su paso. Como ella, yo tomo pastillas para la tiroides. Como ella tengo estrías. Como ella tengo vacitos en las piernas reventados. Como ella unos gorditos que yo adoro pero que no se quitan con nada. Hasta ella tiene mejor nalga que yo (eso si es genética, yo soy como mi papá). Me duelen las piernas (múltiples causas), vivo con sueño y llevo en el cuello un miquito desde hace días. Tengo rinitis alergica, por tal la piel sufre de uno que otro trastorno, no puedo oler los gatos aunque me encantan, me dan sinusitis, gastritis, migrañas. Tengo casi los mismos achaques de mi mamá. Y ella me dobla la edad.

Por mi cuerpo ha pasado la coca cola en exceso, el sedentarismo informático, ex-fumadora y fumadora pasiva. La ciudad está el doble de contaminada, el hueco en la capa de ozono el 10 veces mas grande, las hormonas en las comidas, los insecticidas en las verduras, el exceso de colesterol. En fin, un montón de cosas no saludables, que si mi papá se murió a las 53 es posible que nosotros no duremos tanto.

Y puede que suene a hipocondríacos, pero el cuerpo y los días pasan factura siempre. Esta semana por otro mal que me aquejaba por los adentros femeninos, fui al medico para quejarme y que me diera la tranquilidad de alguna forma, que por allá adentro nada muy grave pasaba.

Me recomendó una ecografía.


Las ecografías son esas manchas negras con vizos blancos que muestran todo lo que puede haber dentro de la barriga, y lo que ahí adentro puede esconderse. Desde las mismas tripas, el estomago lleno o vacío, la vejiga (preferiblemente llena por favor), los ovarios, el útero y su cuello. Eso si, uno que es no estudiado en las artes anatómicas internas no ve sino manchas. Los que serán padres se sorprendian con una manchita blanca en un papel negro. Y si ahí no hay de esos seres vivos que pueden crecer en el adentro femenino, ahí si es cierto que no se ve nada. Se ve el DIU bien puesto, según el análisis que hace el doctor, también se ve ovario derecho e izquierdo, y a mi me parece que el uno es el otro y que el otro es el uno. Que utero normal, sin anormalidades.

Una cosa que odio con todo el alma y es lo único que odio de ser mujer, son los cólicos menstruales. Malditos cólicos que hacen sentir un malestar fiebroso, dolor de la cintura para abajo, escalofríos y sudor frío y unos tirones como si el mundo adentro se estuviera desgarrando (que es literalmente lo que pasa, solo que menos apocalíptico). Unos que me molestan un poco recientemente, y bueno, parece que no es nada mas grave a que el cuerpo se esta acostumbrando a otro objeto extraño (el DIU) Si, me cansé de las pastillas anticonceptivas y encontré otra solución.

Este es mi útero. Donde espero no hayan en el futuro enfermedades malignas sino un par de bebecitos en un futuro bien lejano, lejano, aclaro. Ese día veré la manchita blanca con forma de fríjol con pies y manos. Mientras tanto me conformo con verme con lo básico, con lo necesario. Y en manchitas grisecitas y crucecitas hechas por el aparato médico.

Está chueco, si. El cuerpo puede ser chueco a veces. :P

jueves, 27 de agosto de 2009

Armar un mueble

Desde que conozco a mis papás, o sea toda la vida, ellos han armado sus propios muebles. Me acuerdo de mi papá taladrando las paredes a las 11 de la noche cualquier día para reorganizar las repisas de la biblioteca. Luego mi mamá tomó clases de carpintería, luego con mi papá hicieron mueble tras mueble armándolos para la biblioteca, el estudio y el taller de carpintería. Homecenter era como el paraíso donde mi papá realizaba sus sueños de ser un señor armamuebles. Cuando el se murió, le escribí una carta diciéndole, entre otras cosas que le había faltado enseñarme bien como era el asunto del taladro. Nunca me dejaba terminar de hacer un hueco porque siempre quedaba chueco. Porque no tenía la fuerza, porque claro, el lo hacía mejor. Y ya sin el, no hubo mas remedio que cada vez que fuera necesario, tomar el taladro, medir la broca con el tornillo, con el chazo, medir la pared y hacer los huecos haciendo mucha fuerza. En la universidad hice muebles, ventanas, formaletas, montajes, desmontajes. Casi siempre alguien me ayudaba, pero por lo menos nunca me varaba. Luego en Punto Link, soy la niña del taladro, del nivel, el metro y el martillo. Y mi mamá por su parte aprendió mucho, en sus clases y de mi papá. Es una dura: ella sabe las técnicas, sabe que funciona, que no, cuanto material se necesita, cual es mejor, y dónde se compra más barato. Habrá que imaginarsela, haciendo lo que hizo hace poco, caminando por todo Cisneros de un lado a otro, buscando unos tubos, cual carpintera de cartera.

Pues, le pedí el regalo de un nuevo escritorio. Lo compramos en Makro, el mas barato y el mas sencillo, por tal el más funcional. Y lo armamos. Vealo, me verá en pijama de insectos y verá a mi mamá en todo su esplendor carpintérico. Y al final, mi nuevo espacio de trabajo.

viernes, 14 de agosto de 2009

De Jaime Garzón y otras cosas no logradas.

Me acuerdo que cuando Zoociedad salió, yo estaba muy chiqui. La verdad es que para mi Zoociedad fue descubrir como era que un noticiero se hacía y aplicar todos los trucos para las tareas del colegio. La verdad Jaime Garzón cuando yo tenía 9 años representaba el man que me mostraba el truco.

Este era un programa que veíamos en familia, por allá en esos años en los que no había televisor en las piezas y veíamos los mismos programas en los mismo 4 canales. Recuerdo que mi papá se reía a carcajadas y eso me gustaba. Si Garzón hacía reir a mi papá, Garzón era un buen hombre. Pero seguro yo no entendía nada. Y claro, uno crece y Garzón se volvió más que un humorista, una figura política nacional. En los noticieros, en QAP, en las secciones, en las noticias. En la paz, en la guerra. Hace 10 años yo tenía 15 años. Yo no me acuerdo que estaba haciendo cuando a Garzón lo mataron. Seguro me dio tanta impresión, como me dan las muertes violentas en este país en el que no se deja pelechar sino la maleza, en el que “uno se mata por bocón”.

Jaime Garzón y los otros tantos que buenos o malos, de mi lado o del otro extremo, importantes o no importantes, es el símbolo de la impunidad de este país. Es otra muestra con nombre sonante que aquí se pierde la vida cuando se dice la verdad, que aquí las fuerzas oscuras se llevan siempre mas puntos, que aquí, no es que los buenos no seamos mas, sino que los malos nos hacen dar tanto susto, que preferimos el silencio y el olvido.

Cuanta más sangre iremos a derramar, cuanta se ha derramado en vano, cuanta, cuanta. Balaceras en las esquinas, chicos que solo tienen la opción de sobrevivir, en esta selva de injusticia, de falta de oportunidades, pero sobre todo de la poca solidaridad de las personas buenas.

Aquí el dolor no nos gusta. Es esa mancha que opaca la vista, esa piedra que rompe llantas, que nos hace tomar otros caminos. Por eso preferimos olvidar para seguir la vida como si nada, porque al final, la vida sigue.

A Jaime Garzón hay que recordarlo como también a los olvidados sin nombre, a tu vecino, al mio, a tu primo, tu tío, tu amigo.

Levantar la bandera con la vida, 10 años después, no ha valido la pena.

Y es hoy, que las palabras de Garzón no causan risa, sino pena. Es hoy que entiendo, lo que a los 10 claro, no entendía.

jueves, 13 de agosto de 2009

Fila de carros


Construímos ciudades enteras para tener mas calidad de vida. En las ciudades podíamos construir comunidad. Hacer intercambios, crecer, desarrollar, tener una vida. Todo porque en esas ciudades donde íbamos a conseguir dinero íbamos a vivir mejor.

Llevan esperando unos minutos, muchos minutos para llegar a casa. Sentados esperando en sus carros con los vidrios cerrados, mientras yo camino bajo el sol de la tarde, un calor infernal, pero con los pies en la tierra, el ruido en los oídos. Todo lo que han hecho ellos para vivir mejor, y así pasar la tarde atascados en una fila de carros, cansados, agotados, inmóviles, somnolientos. Se están perdiendo del viento y el sol en la cara. Y yo estoy oliendo el smoke de sus carros. Mientras el sol cae sobre la loma, me asomo a ver donde esta el sol, un perro como el de la mascara corre tras su dueño, que no es la mascara sino un caregringo pelirrojo. Los niños del frente salieron del colegio. La monita pelicortica se para y se sienta, mientras todos gritan cosas que yo no escucho porque tengo mi música en los oídos, encienden un cigarro, la otra niña se peina frente al espejo, se echa polvo en la cara, la monita se arregla el pantalón, se arregla las tetas pequeñas, uno de los niños le da un beso de esos adolescentes (Tipo Kids) con tantas ganas a otra niña con uniforme.

El perro del caregringo conoce otro perro, el de una señora que seguro sale con Paco, así lo puse, todas las tardes por el parque. Paco, y el perro del caregringo salen juntos corriendo por el parque, entre los árboles, escarban, Paco huele al caregringo, digo a su perro, lo huele por todas partes, y no se si el perro del caregringo de pronto es una perra.

La monita pelicortica es muy bonita. Si yo hubiera sido rebelde de niña hubiera sido monita pelicortica. Hubiera sido muy guapa. Paco y el perro del caregringo espantan pájaros. El sol ya no llega hasta donde estoy, esta muy abajo y muchos arboles tapan su luz. Siempre que el sol amarillo de la tarde deja de caerme en la cara, siento cierta desazón, hay un gritito adentro, que dice ¡Hay! Un miedo terrible a la oscuridad de la noche, un instante que se pasa, con ver el reloj, pensar en lo que sigue.

Paco se va con su dueña, el caregringo se va con su perro y su amigo y su mochila aruhaca, con la coca del agua pal perro. Yo me paro de la silla, con la música en mis oídos, mientras los chicos, se van yendo a buscar aventuras adolescentes, de pronto una orgía, una borrachera, o solo sus casas. La monita le da un beso a la otra niña de uniforme. La abrazó y salen caminando.

Y yo, que no tuve amigas lesbianas, ni colegio mixto, digo: ¡¡¡¡Estos muchachos!!!!. - (Con una sonrisa de satisfacción en mi cara)

Y sobre la calle, la misma fila de carros, con los mismas caras cansadas.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El teléfono

Definitivamente a mi me cautiva conocer el mundo y su funcionamiento.

Mi papá decía que uno se tenía que dedicar en la vida a una sola cosa. Y era lo que uno sabía. El se dedicó toda la vida a vender teléfonos, de una forma simple y sencilla de decirlo, y mas especializada, el vendía telecomunicaciones.

De niña ir a la oficina de mi papá era como ir a un museo de la ciencia. Había muchos aparatos, teléfonos con botones grandes y computadores y máquinas de escribir. Poco recuerdo de esos años, recuerdo muchos aparatos color crema, color años ochenta, de ese acrílico crema con el que se fabricaban los cascos de los aparatos electrónicos.

GTE en letras cuadradas en la entrada de la oficina.

Yo recuerdo un día que en mi casa un día cambiaron el número del teléfono cuando yo estaba donde una amiguita pasando la tarde. Cuando llamé a que me recogieran el teléfono lo habían cambiado. Para mi era muy raro lo que para la señora de la casa donde estaba era obvio: pues lo cambiaron. Yo no se como se cambiaba un numero de teléfono, para mi significaba abandono. (como no saber a donde dirigirme)

A pesar de que los teléfonos en mi casa, y como en muchas otras, era una cosa cotidiana, hoy recordé que nunca le pregunté a mi papá como funcionaba la red de teléfonos. (Y eso que ese era su trabajo)

Hoy por trabajo, por Linea Tierra, le pregunté a un señor de UNE como funciona la red de teléfonos. Como es que las voces y los timbres llegan hasta mi casa, y yo puedo hablar con todo el mundo.

Y recordé a mi papá.

El en su oficina tenia un aparato de clavijas. Claro, ya no se usaba, lo tenía guardado para un museo propio. Luego mi papá empezó a coleccionar teléfonos. De todos los colores, sabores, viejos, vintage. Y ahí los tuvo y todavía están por ahí.

Hoy entendí porque por unos cables de cobre (los mismos que tuvimos en mi casa muchas veces para amarrar cositas) se transmiten voces, impulsos, energía. Que a punta de clables y tornillos y bueno, gracias a la tecnología y a los computadores hay 60 centrales telefónicas en Medellin que permiten que estemos intercomunicados. 60 centrales que conectan miles de cables de cobre, cientos, millones, para volver a marcar a punto de tonos el numero deseado.

Pensaba hoy que esas redes en unos años solo serán redes de internet. Que los chicos de hoy cuando sean grandes no sabrán que fue eso del teléfono alambrico, de tener la linea mala, de los cables de cobre, que nunca verán porque están bien enterrados.

Y ahora que recuerdo y escribo, ya se porque nunca le pregunté a mi papá como funcionaba la red. Yo leía y eso era suficiente. A veces lo descrestaba con un dato de esos de niña nerd, prima dona, sabelotodo comelibros. Yo me lei la biografia de los inventores, Graham bell y Edison, la estudiaba para poder entender como era que en esa época hasta faxes se podían enviar.

Y era una pregunta tan sencilla. Y una respuesta tan sencilla y tan bonita.

Hoy recordé a mi papá y su fascinación por las telecomunicaciones, por la tecnología. Hoy pensé que mi papá estaría muy feliz con mi trabajo, y sonreiría cada vez que yo le contara un descubrimiento como el de hoy.

Todos las redes son conexiones entre nodos.

Y hoy a pesar de estar frente a un PC todo el día, estar conectada, andar con dos celulares, yo amo los teléfonos fijos. Me gusta sentarme, tomar la clásica bocina, hundir los números, y acostarme en la cama jugando con el cable, mientras hablo con mi amor, una vieja amiga, o rayando en un papelito cuando estoy haciendo averiguaciones.

Amo los teléfonos. Son un invento muy bonito.

lunes, 3 de agosto de 2009

Qué hacer si...

Pasó el 20 de julio iniciándose la próxima celebración del bicentenario de la independencia de Colombia. En Twitter las discusiones sobre ser patriota y estar muy feliz o no fueron variadas. Luego que se cae el referendo, que si, que no. Que hay reelección, que si, que no. Que la crisis con Venezuela, que las bases militares, que la cortina de humo del video del Monojojoy y el presidente vecino Correa. Y aquí en Medellin la muy alegre Feria de flores, con el verano que hace y los paisas más felices y más borrachos que siempre.

Sin embargo el dilema está todo el tiempo. El dilema es este país en el que nacimos y en el que tantas cosas horribles han pasado, siguen pasando, y yo no quisiera perder la fe, pero seguirán pasando. La seguridad en Medellín va de mal en peor. Y así se repite por todo el país. Cómo estarán las cosas de mal que hasta a la Ruta Libertadora que partió el 20 de julio realizando el recorrido de los libertadores de hace 199 años, fue atacada y un carabinero murió siendo héroe de la patria. Yo me pregunto cuantos héroes hay olvidados, como este, y otros miles y cientos de miles en este país que repetimos la historia de esta patria boba.

Así, ayer cuando iba a salir de mi casa, sentí unos disparos y unas sirenas. Me asome a la ventana como buena chismosa y no alcancé a ver nada. Pero cuando iba caminando por toda la avenida Nutibara me encontré tres patrullas de policía, y un señor con una camiseta ensangrentada agarrado de la mano de un niño. Resulta que hacia 30 minutos o mas este niño habia salido de su casa con su papá a comer. En el lugar de comidas rápidas, mientras ambos comían, un par de sicarios en moto se bajaron, pasaron por su lado y le dispararon con una revolver con silenciador. El niño vió todo. Ahí el papá, cayó muerto al instante, descerebrado como dijeron testigos, porque aunque el señor de la camisa ensangrentada quiso ayudar, ya nada se podía hacer. El niño que vivía en el barrio, llevó al señor hasta su casa, donde su madre fue avisada de lo ocurrido. Y ahí imagínense la historia que hemos visto tantas veces, en noticias, películas, documentales, crónicas, pero sobre todo en las familias propias y de los amigos.

Lo único que pude pensar todo el tiempo es que esta historia se lleva repitiendo demasiados años ya. Y que yo y todos ustedes somos incapaces, impotentes... No podemos hacer nada.

Una discusión con mi mamá hoy me lleva al mismo asunto: Que hacer cuando vemos que esta país se sigue desangrando, que los hijos crecen sin oportunidades, cuando vuelven a morir generaciones a los 20 años, porque todavía entre las posibilidades, de la mayoria, está coger armas, estar en combos, salir de la pobreza como sea.

Y aquí escribiendo pienso en todos los ejemplos de vida, de berraquera que conozco de chicos y chicas que me demuestran lo contrario. Ah! Pero esta el otro lado de la realidad, el que hace que las señoras se encierren con llave en los barrios, peleen con sus hijos por llegar tarde, y les echen la bendición como protección ante las armas y las balas.

Cada que escucho esas historias, que las veo, que me las cuentan amigos, familiares, vecinos. Y eso que son las cercanas, porque si aquí llueve, en el resto de estas ciudades, estos campos colombianos no escampa. Me pregunto como quiere uno tener hijos en estas tierras en las que tienen que crecer encerrados, porque afuera, estas montañas bonitas y cielos azules andan ríos de sangre repetidos y olvidados. Me pregunto que puedo hacer. Mi mamá me lo pregunta, con miedo también que mis andadas por la ciudad, mis viajes y paseos cotidianos, mis días construidos con conciencia, mis trabajos, mis escritos terminen como a tantos otros en esta pais que sin justificaciones, una bala en sus cuerpos, acabe con sus vidas, acabe de pronto sin saber porque, con mi vida. Yo no seré mártir, ni victima. Yo solo quiero construirme una vida, en la que yo y los hijos que algún día tenga puedan ir a la tienda sin miedo a las balas, sintiendo el calor del asfalto, la caída en el anden jugando. Yo quiero que las próximas generaciones no crezcan en el encierro del miedo, en el silencio del olvido, en la falta de memoria de estas tierras colombianas. Y yo, y usted, ¿qué podemos hacer?