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jueves, 28 de mayo de 2009

Me asaltaron la buena fé.

Tocaron el timbre como lo esperaba. Era el mismo jardinero que en dos ocasiones anteriores había cortado el césped del jardín por $10.000. Había sido el mas barato en todas las ofertas.

A la puerta tocan ofreciendo y pidiendo de todo. Los testigos jehová, una rifa para un torneo de fútbol, llenar la botella con agua, varios jardineros, promociones de kokoriko y hasta pizzas pepita. De todo. Eso pasa cuando uno está en una casa en un primer piso. A los testigos ya no les abro, y a veces a muchos otros tampoco. Primero me asomo desde el balcón y lo decido.

Pero este jardinero ya era conocido y llevaba 15 dias tocando cada tres días diciéndome: “Ya está como enmontado” y yo respondía: “Esperemos a que crezca más” Así la última vez me decidí le puse una cita fija y le dije que ademas había que abonar la tierra y las maticas y mis florecitas. Así llegó cumplido a la cita con esa cara de yo no fui, con cara de siempre estar embalado. Como tenía muchas cositas por hacer, le di $10.000 para que fuera a comprar la tierra. A cambio dejo su bultico con sus herramientas conmigo.


Y pasaron las horas y por supuesto empecé a dudar. Y claro nunca llegó. En su bultico no había sino basura y se llevó mis $10.000. Así fui tumbada, estafada por un supuesto buen hombre, al que le di toda mi confianza. Eso me pasa por sana. Por ingenua. Yo que pensaba estar siendo “buena”
¿Cuantas veces he sido estafada? ¿Cuantas se la han pasado de vivos? Puede que muchas. Yo confío en la gente. No soy del todo boba, pero algunos dirán que me paso de confiada. Y si. Yo no entiendo porque siempre queremos sacar provecho de los demás apenas nos dan papaya. Creo yo que es un vicio de tantos años, de terratenientes sobre esclavos, que ahora entre todos, que sin mirar a los ojos, mirando de reojo, y teniendo el descaro de jurar por los muertos, engañan, timan y piensan que podemos hacerlo sin que nada pase. Porque la verdad, nada pasó en con los terratenientes, ni sigue pasando, con los demás, nada pasará.

¿Será que ser bueno no paga?. Ahora no me digan que fui boba. Porque ya lo sé. Eso me pasa por dármelas de “buena” en un país en el que la bondad no paga. Te roba.
Y el jardín sigue enmontado. Y que ni piense que vuelve por aquí. Me da mucha piedra que los vivos se hagan los carabuenos.

Así me dejó con el bultico lleno de basura, que no lo sacó a la basura porque seguro pasa y lo recoje el primero, porque este jardinero tenía todo planeado.