Solo pensamientos, historias por escribir para que luego no las olvide. O solo para sacarlas de la cabeza...

viernes, 14 de agosto de 2009

De Jaime Garzón y otras cosas no logradas.

Me acuerdo que cuando Zoociedad salió, yo estaba muy chiqui. La verdad es que para mi Zoociedad fue descubrir como era que un noticiero se hacía y aplicar todos los trucos para las tareas del colegio. La verdad Jaime Garzón cuando yo tenía 9 años representaba el man que me mostraba el truco.

Este era un programa que veíamos en familia, por allá en esos años en los que no había televisor en las piezas y veíamos los mismos programas en los mismo 4 canales. Recuerdo que mi papá se reía a carcajadas y eso me gustaba. Si Garzón hacía reir a mi papá, Garzón era un buen hombre. Pero seguro yo no entendía nada. Y claro, uno crece y Garzón se volvió más que un humorista, una figura política nacional. En los noticieros, en QAP, en las secciones, en las noticias. En la paz, en la guerra. Hace 10 años yo tenía 15 años. Yo no me acuerdo que estaba haciendo cuando a Garzón lo mataron. Seguro me dio tanta impresión, como me dan las muertes violentas en este país en el que no se deja pelechar sino la maleza, en el que “uno se mata por bocón”.

Jaime Garzón y los otros tantos que buenos o malos, de mi lado o del otro extremo, importantes o no importantes, es el símbolo de la impunidad de este país. Es otra muestra con nombre sonante que aquí se pierde la vida cuando se dice la verdad, que aquí las fuerzas oscuras se llevan siempre mas puntos, que aquí, no es que los buenos no seamos mas, sino que los malos nos hacen dar tanto susto, que preferimos el silencio y el olvido.

Cuanta más sangre iremos a derramar, cuanta se ha derramado en vano, cuanta, cuanta. Balaceras en las esquinas, chicos que solo tienen la opción de sobrevivir, en esta selva de injusticia, de falta de oportunidades, pero sobre todo de la poca solidaridad de las personas buenas.

Aquí el dolor no nos gusta. Es esa mancha que opaca la vista, esa piedra que rompe llantas, que nos hace tomar otros caminos. Por eso preferimos olvidar para seguir la vida como si nada, porque al final, la vida sigue.

A Jaime Garzón hay que recordarlo como también a los olvidados sin nombre, a tu vecino, al mio, a tu primo, tu tío, tu amigo.

Levantar la bandera con la vida, 10 años después, no ha valido la pena.

Y es hoy, que las palabras de Garzón no causan risa, sino pena. Es hoy que entiendo, lo que a los 10 claro, no entendía.

1 comentario:

Troba dijo...

Siempre vale la pena, Ana
Si una lección tenemos que aprender
a toda esta generación de latinoamericamos que sabemos que carajo sinifica guerra sucia(que guerra no lo es?), es que la única forma que los malos ganen, es que los buenos no hagan nada y se resignen... o cómodamente decanten por un lado, estrechando las manos al diablo.

Aquí, pese a todo, pudimos rescatar de miles de desaparecidos del olvido, caídos por asesinos de toda ralea y todo cuño...

Y aunque en mi país siempre me dan razones para sentirme derrotado, siempre sabré que la única respuesta debe ser la vida, y darla, si es preciso.

Besos, me encantó conocer a Garzón.