Solo pensamientos, historias por escribir para que luego no las olvide. O solo para sacarlas de la cabeza...

lunes, 30 de abril de 2012

Weimar



Los días pasan largos, para hacerme perder la paciencia o tal vez para entrenarme en el arte de esperar, hacer, rendir, esperar. Tengo flores en mi cuarto, afiches que no alcanzan a retar la fuerza de gravedad y se caen de las paredes inclinadas. Tengo una cajonera chueca con los cajones por fuera, una silla de playa blanca recogida de la calle. Una cortinita en rollo para tapar el cielo blanco que entra en las mañanas y los cuadernos de las tres clases mas una libreta de notas, rodando de mesita/caja que tengo en mis cuartos. En mi cabeza se producen palabras en alemán que al ser pronunciadas pueden que no tengan mucho sentido y que sobre todo estropean mis palabras bonitas en español mientras escribo. Tardo tres minutos en ir a la universidad, siempre me encuentro con alguno de mis conocidos en cualquiera de los recorridos. Weimar es una ciudad pequeña, con muchos turistas alemanes, y japoneses también, que se toman foto con Goethe y Schiller. Una ciudad con mucha historia, que significa mucho para los alemanes. Hay carruajes con caballos (para pasear al estilo Cartagena), una plaza de mercado con edificios tradicionales alemanes, y la Bauhaus  y la Franz Lizt Uni  que hacen  que en medio de todo haya mucha gente joven aunque un lunes a las 7pm ya la calle esta silenciosa como si fuera una ciudad vacía.

Mis días empiezan temprano para meditar o hacer yoga, para empezar a hacer cosas que hace días no hago. De nuevo me encuentro con la administración de mi tiempo libre como una ventaja pero como un gran reto. De nuevo tengo que pensar en mi "trabajo artistico" y sumar todos mis esfuerzos y energías en crear. En despertar la creatividad. En encontrar la musa que se pierde a veces. Me gusta Weimar porque es cómoda. No tengo que planear salir de casa media hora o una hora antes. Si me asomo por las ventanas de mi casa veo las pequeñas colinas a lo lejos. Me gusta Weimar porque las casas son de colores y el gris oportunamente desaparece con la primavera. Me gusta Weimar por ahora porque tiene un aire familiar que aun no se cuanto tiempo aguante, pero que nunca había experimentado en una ciudad.




La verdad me siento como en un pueblo de muñecas, al estilo Hansel y Gretel, en el jardín de Goethe persiguiendo mariposas o recibiendo el olor en el viento de las flores amarillas de la primavera. Por supuesto no todo son imágenes tipo postal. Las dos primera semanas tuve dolor de cabeza y las clases son difíciles, no puedo parpadiar ni dejar de mirar un solo segundo a quien habla porque o sino me pierdo media clase. Hay una sensación de ser extranjero y ajeno. Una sensación de no pertenecer muy fuerte a la que tengo que decir todo el tiempo, que las cosas irán cambiando o yo me iré acostumbrando a no pertenecer o a pertenecer a mi manera. Sin embargo la uni es amable con los extranjeros, aunque no necesariamente cálida y la gente es relativamente abierta. Sin embargo el cambio es duro y definitivamente salir de la comodidad del español me ha dado risas y lágrimas. Y que aun es difícil. 3 semanas no es nada, y creo que esto durará todo el semestre.

Así va la vida en la ciudad como de cajas de galletas, Weimar. A donde me mudé hace casi un mes. 

3 comentarios:

karina manriquez dijo...

Ana Maria, se que esto lo escribiste hace mucho, no se si todavía vives en Weimar espero que si. Te escribo porque me has conmovido, mi hija quiere ir a estudiar Arte en la Bauhaus ya pronto saldrá del bachillerato, me imagino que fue duro para ti al principio en un país tan diferente al tuyo, dime, recomiendas vivir la experiencia?

te escribo desde Tijuana Mexico. Saludos!!

Ana Maria Vallejo dijo...

Hola Karina!

Si aun vivo aqui. Me falta aun un año del master. La experiencia la recomiendo, claro que si! Es diferente y muchas veces no es facil. Pero vale toda la pena! El idioma y la diferencia cultural son lo mas dificil, pero no puedo sino recomendar la experiencia. La universidad tiene buen nombre, no es la mejor, pero es un buen lugar, es relativamente pequeña, mas personalizada. Está muy bien ademas para estudiantes extranjeros! Y Weimar es linda, muy linda, muy cómoda para vivir tranquila y segura. Ojalá les sirvan mis historias. Saludos!

Cecilia Argañaraz dijo...

Hola Karina! Me gustó mucho lo que escribiste, la verdad. Parto a Weimar en tres semanas y tu blog es tranquilizador y muy hermoso... Puedo hacerte una pregunta práctica? Dónde te alojaste durante tanto tiempo allí?