Solo pensamientos, historias por escribir para que luego no las olvide. O solo para sacarlas de la cabeza...

domingo, 15 de junio de 2008

Hoy iba...

Hoy iba a escribir de mujeres. Anoche viendo esa ciudad tan bonita desde esa ventana, en medio de una fiesta, pensé que iba a escribir sobre mujeres. Pero hoy cuando me levanto me acuerdo del día del padre y así las mujeres quedamos para otro día, y hablo sobre el padre. Sobre mi papá, sobre los papás. La verdad el día del padre no me gusta.

A mi papá le gustaba escuchar música. Se sentaba noches enteras a organizar sus casettes, sus LP´s y sus DVD´s. Mi papá tocaba la guitarra a veces. Cantaba speedy gonzales, y stelita, y una de un vestido amarillo. Todavía me acuerdo de lo feliz que se ponía... Mi papá era un gomoso de casi todo. Le gustaba la musica, le gustaba la tecnología, el se hubiera enloquecido con Gmail, los blogs, los Ipods, con wikipedia, con el facebook. Seguro se habría inventado mas negocios con Internet, siempre quiso hacer una revista online, y yo fui por un tiempo como la encargada. La verdad después de que se murió, la dejamos medio olvidada... hubiera sido un éxito.

Mi papá era grandote. bailaba muy bien, la verdad yo no heredé esas habilidades. Era un negociador innato, y daba su palabra como lo mas importante de todo. Si el negocio era de palabra, pues se cumplía, así hubiera sido engañado, el negocio no fuera bueno, el ya había dado su palabra.

El nos decía siempre que uno tenía que educarse para tener su propia empresa. Que no podíamos querer ser gerentes del éxito o de bancolombia que eso nunca era de uno, que era mejor la empresa de uno. Luchar por lo de uno, generar empleo, ser su propio jefe. En fin.

Palabras de papá.

Siempre quiso que fuéramos felices, aunque nunca entendía bien nuestras tristezas. Siempre quiso que estudiáramos lo que quisiéramos pero siempre trató de protegernos de un camino difícil. Su vida pasó en tratar de solucionarle la vida a los que quería.

La vida nunca se soluciona.

No sabía nadar. Le asustaba mucho cuando íbamos al mar, le asustaba que nos montáramos en una lancha. La verdad mi papa en lo grande que era tenía muchos miedos. (quien no?) Todavia me acuerdo que en los temblores nos sacaba de la casa casi cargados a todos corriendo por las escaleras.

Alguien me decía que porque la gente que uno quiere se va siempre. Y es verdad, pero no es verdad. La vida es un irse todo el tiempo. Al final ese irse es definitivo. Mi papá, Gabriel Jaime Vallejo, se fue. Dejó, bonitos recuerdos, muchos sueños, ideas, sonrisas, pensamientos. Mi papá es como cualquier otro. No fue un hombre famoso. Su éxito se mide en mis recuerdos. Todavia lo recuerdo, uno nunca se olvida, aunque los recuerdos se van llenando de añadiduras, de algunos olvidos, para que los que se van, lo dejen a uno seguir.

Por los papás. Por mi papá.

"Un día hay vida. Por ejemplo, un hombre de excelente salud, ni siquiera viejo, sin ninguna enfermedad previa. Todo es como era, como será siempre. Pasa un día y otro, ocupandose de sus asuntos y soñando con la vida que queda adelante. Y entonces, de repente, aparece la muerte. El hombre deja de escapar un pequeño suspiro, se desploma en el sillón y muere. Sucede de una forma tan repentina que no hay lugar para la reflexión; la mente no tiene tiempo de encontrar una palabra de consuelo. No nos queda otra cosa, la irreductible certeza de nuestra mortalidad." .... "La vida se convierte en muerte, y es como si la muerte hubiese sido dueña de la vida toda su existencia. Muerte sin previo aviso, o sea, la vida que se detiene. Y puede detenerse en cualquier momento" Paul Auster. La invención de la soledad.

"...padre, siento que la nada me invade..." Mallarme.

1 comentario:

Beat dijo...

Ese libro de Auster es hermoso.