Solo pensamientos, historias por escribir para que luego no las olvide. O solo para sacarlas de la cabeza...

miércoles, 25 de marzo de 2009

25 años

Dicen que 20 años no es nada. Yo decía que después de los 50 no había nada que hacer, y mis papas cuando cumplieron sus respectivos 50´s me di cuenta que todavía estaban jóvenes.

Y que decir de los 25. Que pensé que ya estaba muy grande y me compre un reloj mas serio, me puse colores en el pelo, para estar ahora desteñido. El reloj es como cualquier otro y a veces pienso que 25 es todavía estar muy joven, que que será cuando tenga 30.

Yo digo que 25 ya son un montón de historiecitas.

Y en los días en los que me acuesto con las cosas en la cabeza, cuando las responsabilidades a las que me he metido por pura voluntad me pesan mas de lo debido, de lo disfrutable, digo, demonios porque me metí en esto, o en aquello.

Que la rutina me puede a veces. Que no consigo tomarme las dos pastillas diarias. Que olvido para donde iba, que olvido y recuerdo como si el mundo volviera a iniciarse a cada segundo.

Que me siento a escribir con los audífonos puestos, o con el corazón en la mano y las lágrimas en los ojos.

Que me cuesta mi silencio, como leí hoy en el metro que decía Fernando Gonzáles, que el silencio es una conquista, que mas que un castigo es un desprendimiento. El silencio de las pasiones de adentro. Que entonces yo no puedo dejar de decir, que siempre lleno los silencios, todos. Yo, que mi camino en la vida trabajando. Y que sí, eso me da disfrute, me da energía, me da adrenalina, me da el amor, los amigos, el mundo, las aventuras.

De pronto desde que pensé en que demonios hacer en la vida, mi trabajo y mis placeres se juntan, se confunden, no pueden separarse.

Hoy recordamos en familia lo que mi papá inicio hace 25 años. De pronto en eso me parezco a mi papá. En su amor por el trabajo.

Entonces escribí:


“Hace 25 años nací yo. Hace 25 años vivo en el mismo lugar, hace 25 años existe Multitel.

Unos años muy bonitos.

25 años de llantos, sonrisas, alegrías, miedos, éxitos. Muchos recuerdos, muchas historias.

Mi papá decía que el había iniciado Multitel con la cedula. Que a cambio de quedar sin trabajo inició esta aventura que llamó Multitel.

Yo decía: Mi papá trabaja en Multitel GTE. Yo decía que mi papá vendía teléfonos. Y yo que dije cuando mi papá se murió que ser independiente era muy difícil. Que nunca iba a hacer empresa.

25 años después de iniciada la aventura estoy haciendo empresa, como filosofía de vida. Y Gabriel, y Santiago también.

La semilla de Multitel quedó en nosotros.

Y que es hacer empresa?

Es una apuesta social y familiar. Social, en la medida de la generación de empleo, y familiar porque al final todos los que estamos aquí presentes somos una familia. Una familia que ha hecho aguante, ha puesto energías, dedicado su vida, sus años, sus días. Hemos visto como nuestras familias crecen, hemos visto como envejecemos. En el bonito sentido de la palabra.

Multitel hace 25 años vendía teléfonos. Hoy, ofrecemos servicios. La tecnología ha cambiado así. Los tiempos ya no son los mismos. Las personas ya no son las mismas.
Entonces Mi papa inicio Multitel con la cedula. Luego que cerraron las importaciones, no entiendo muy bien Multitel que hacia. Reparar los teléfonos que antes había vendido. Luego encima de mi pieza sonaba la impresora de cinta “nsnsnsnnanñañañañañ” noches enteras. Mi papá imprimía la licitación de ISA. La buena noticia por allá en el 91 o 92 fue haberla ganado. Y yo lo recuerdo así, cuando mi papa a la hora de la comida nos contaba que la licitación de Conavi también la habíamos ganado, y eso que Conavi ya no existe, ya no quiere a la gente y nos hacen creer que todo puede ser mejor. Fue por esos años que empezamos a vender Northern Telecom. Mi papá soñaba ir a Canada, conocer esa gran empresa. En esos años Jaime Velasquez, entró a Multitel, mi papá contaba que Jaime hablaba de “Man” y “parce” y todo. Jaime y sus niños han crecido con Multitel. Ya no son unos niños. Llego John Jairo, que yo me acuerdo que viajaba mucho con Conavi por todo el país. Sonia. Camilo. Muchos llegaron y ya se fueron. Otros continúan aquí, y por eso celebramos juntos. Porque aquí estamos. Estamos todos, menos el.

Mi papá intentó muchos negocios. Logró la distribución de Nortel, y me acuerdo que leímos el contrato juntos. En Inglés yo le ayudaba a traducir. En esos años se pedía distribución exclusiva. Como han cambiado los tiempos. También intentó con los celulares. Tiempos de Voz a voz y teléfonos celulares paneludos de medio millón de pesos el mas barato. Intentó otros negocios menos afortunados, y la verdad el decía que si uno era vendedor de tomates no podía ponerse a vender aguacates.

En medio de las noches nos contaba nuevas ideas, nuevas tecnologías. Nuevos negocios que buscaba cuando las cosas no tenían buenos colores, cuando adentro seguro se moría pensando en las deudas, los impuestos, las entregas, los pedidos, las negociaciones, las familias, en todos y cada uno de los que trabajaban a su lado.

El nunca perdió la fe. Mi papá fue un visionario de la tecnología. Conocía el negocio, lo sospechaba, lo olía. No le alcanzaron las fuerzas para ver un negocio movido en el servicio, en el software, una vida regida por Internet y los teléfonos móviles.
Cuando yo dejé de estudiar Negocios Internacionales el supo que ninguno de nosotros trabajaríamos aquí. Pero ya ves, papá, lo que hicimos fue seguir tu ejemplo. Tener empresa propia.

Esta empresa de alguna manera pertenece a todos los que estamos aquí. Mi papá siempre lo pensó así. Que en la medida en que uno entrega la vida, o parte de ella a una organización, esa organización termina siendo parte de uno.
No le alcanzó la vida para ver 25 años cumplidos. Su mayor legado para el mundo, para su mundo, fue Multitel. Cuantos años mas vendrán? Esa es una misión de los que estamos aquí presentes.

Con esta herencia de vida, yo lo único que puedo hacer es recordar, y decir que hacer empresa en este país es una posición legalmente en desventaja. Lo único que permite que empresas como Multitel cumplan 25 años, y muchos mas esperemos, es la fuerza de cada persona que hace de esta oficina su casa de todos los días.”


No importa si esto esta largo o no. Si usted leyó o no.

En días buenos y malos, todavía no tengo duda que el camino es ser independiente.

Y eso se lo puedo agradecer a mi papá que no tuvo la fortuna de vernos de 25 años.

2 comentarios:

arol dijo...

y creer que sólo tienes 25 años recién.

Se nota eso que dices "me siento a escribir con los audífonos puestos, o con el corazón en la mano y las lágrimas en los ojos".

saludos

Anónimo dijo...

Me encantó, simplemente. "My Generation" en paisa. Te felicito, de verdad.