Solo pensamientos, historias por escribir para que luego no las olvide. O solo para sacarlas de la cabeza...

domingo, 29 de marzo de 2009

La almohada

Prendo una luz y veo que afuera esta igual de prendido que antes. Probablemente fui la única que no prendí la luz, en los edificios que rodena al mio. Que no haya luz me dan ganas de que el mundo se acabe. Me deja sola con mi cabeza y mis miedos. 45 minutos en silencio hasta que suene el teléfono desde España.

No tener luz dan ganas de estar a oscuras siempre, andar con la luz de la luna y no ser parte de esa energía eléctrica que probablemente sea el descontrol del mundo de hoy. Como dice Carlos Gardel, el mundo probablemente sea igual de malo desde el 506 hasta el 2000 también, y de ahí para delante, digo yo, no creo que mejore mucho. Lo que no sabía el tanguero que murió antes de verlo, menos mal, es eso, y que decir que los mayas creían que en el 2012 el mundo se va a acabar.

A veces hay luces pero en apariencia no son suficientes.

Me acuesto, una luz apagada, dos, tres. Apago esta pantalla, prendo una vela. Apago la vela. Pongo mi cabeza en mi almohada, conectarme de nuevo con los sueños. Que estoy buscando, una mujer, hay algo por solucionar. Menos mal en mis sueños las cosas son terriblemente fantásticas y casi siempre sueño con nuevos personajes lejos de la realidad. Aunque a veces las pesadillas llegan de amores que me dejan.

Soñaba a veces que el mundo se acababa y yo no podía huir del fin del mundo.

Quedo en silencio un segundo. Repito una frase amuleto para ver si dejo de pensar pensamientos y la frase agobia mi cabeza. Si supiera algo de yoga haría algo, pero me falta personalidad.

Hago la lista de cosas, el corazón otra vez en la mano, sucede cuando me siento sola, y cuando efectivamente e estoy sola. Otra vez hago una lista pero de personas. Luego pienso en llamar a los viejos amigos y pienso en mi exceso de trabajo y recuerdo que al mundo no le caen bien la personas ocupadas. Y yo que digo que ser independiente es de lo más divertido: más trabajo, más diversión. Y recuerdo que no me gusta que la gente me diga que soy muy ocupada. Entonces para que llamar. Porque al final cada uno siempre está ocupado con su propia vida, ¿de que me acusan?

Me quedo dormida y el teléfono suena. Demonios, no era para mí, y pensé que valía la pena romper el silencio y el sueño si era para mí. Pero no. Una novia perdida buscando a su novio, como tantas veces lo he hecho, pero yo no era la novia y nadie me buscaba a mí.

Vuelvo de nuevo al silencio, muevo mi pie derecho a ver si el sueño vuelve pero pareció desvanecerse en ese sueño rápido de 10 minutos. Tengo una canción en la cabeza, como una maldición por haber trabajado mucho. Me gusta dormir acurrucada. Pero quería sentirme libre. Sentir incluso un poco el frio y la corriente leve de aire que entra por la ventana porque no cierra bien. Entonces puse mis brazos hacia arriba, hasta que sentí que la sangre bajaba muy abajo y los volví a poner abajo. Volví a pensar que mi almohada es la conexión con mis sueños, y que morir probablemente sea eso.

Recordé otra vez que morir debería ser una razón para vivir mas

Pero me volvió a dar tristeza.

Y luego recordé las cosas bonitas. Fui por una cerveza a ver si el ánimo mejoraba antes de prender la luz y alguien se tomo las últimas que quedaban. No hay más remedio que prender esta pantalla y poner mi cabeza en estas teclas.

A ver si algo fuerte para tomar o algo dulce para comer en la cocina.

2 comentarios:

Albornoz dijo...

Me gustó mucho este post (este también) solo una pequeña apreciación, el que decía lo del 506 y el 2000 también no era Gardel (bueno, creo que el la cantó, pero no la escribió), sino Enrique Santos Discepolo, en Cambalache, uno de mis tangos favoritos, alguna vez posteé la letra en mi blog.
Saludos!

Ana Maria Vallejo dijo...

Era uno de los tangos favoritos de mi papá. Disculpa el error...

Otro saludo